OPOSITORES.. OPOSICIONISTAS Y ESCUALIDOS. .

​Estando en la oposición aprendí que hay “opositores” “oposicionistas” y “escualidos”…una distinción que en mis primeros años adversando las políticas de gobierno me parecía innecesaria pero que al cabo de los años y gracias a algunos camaradas fui comprendiendo que era la génesis de toda confrontación estéril. 

Ante nada…profeso mi respeto a los opositores. .esos que tienen sus razones para adversar al gobierno y que igualmente respeto aunque no las comparta o aunque compartiendo su crítica no avale su camino…esos opositores que patean la calle…esos que desde el barrio o la urbanización asumen su rol y trabajan para resolver los problemas de las comunidades…esos que tienden la mano al que lo necesita pero que también se convierten en multiplicadores de Buenas acciones…a esos no se les ve en entrevistas, ni en portadas de periodico, cuando mucho se les verá haciendo bulto silencioso detrás de algún dirigiente…esos que van casa por casa con su 1×10 y que en cada elección salen a buscar a sus electores como quien lleva niños al colegio…ese que madruga para cuidar una mesa electoral o prepararle el cafécito a sus compañeros …esos tienen mi respeto y estoy segura que también el respeto de nuestro Presidente.

Pero también está el oposicionista. ..básicamente lo encontramos en gran parte de la dirigencia. .. ese a quien parece haberles coartado parte de su libre discernimiento…ese que niega cualquier acción positiva del Gobierno…ese que no ve mas allá del listado de críticas. ..ese que solo hace mella en los errores mientras se hace el ruso frente a los  aciertos pero que resulta incapaz de hilar aunque sea una solución propia y que prefiere plegarse a las opciones de la MUD…esos a los que no les está permitido opinar más allá de lo que dice el acuerdo aunque sepan que es una barbaridad…esos que luego andan lanzándose cuchillos con unos y otros para desprenderse de los errores pero q luego salen a posar en la foto…esos que puertas adentro advierten sus errores mientras venden su imagen de perfeccion…esos  que en primarias destruyen sin misericordia a su adversario y que luego lo venden como el candidato ideal..esos oposicionistas que tienen voz sólo para repetir la cartilla…y que les da igual estar en una asamblea en la Yaguara  que en Cata porque para ellos todos son iguales…todos representan lo mismo…un voto.     A ellos no les importa el problema de cada familia..a ellos solo les importa su problema que es salir del gobierno y su trabajo es convencer al elector de que tienen un problema común. 

Y por último. .esta el escuálido. .el escuálido tiene la particularidad de desconocer ambas realidades…es decir..no conoce la realidad del gobierno ni la de la propia oposición. . Estos son los más radicales…A esos generalmente los ves en Twitter o en Facebook lanzando maldiciones y amenazas contra el gobierno y contra todo aquel que se diga afecto al gobierno o que ose apoyar tan siquiera alguna de sus acciones.  El escuálido es el crítico más rudo que tiene la dirigencia opositora cuando pierde una elección. ..son los primeros en llamar a incendiar las calles mientras se toman un whisky pa pasar el trago amargo de la derrota…el escuálido no duda en señalar los errores cometidos…pero tampoco hace nada para evitarlos…Su lucha se mide en megas…Su liderazgo se mide en likes y RT. .y su aporte en maldiciones y amenazas a los chavista….a esos no los verás en un barrio…o en un casa X casa…ni los verás movilizando gente para votar…a ellos los verás tomandose un  selfie con su gorra tricolor en el aeropuerto o en el centro comercial.O lanzando consignas desde un  concierto o un juego de béisbol. ..Los verás en las marchas que convoca la oposición para tumbar al gobierno tomándose foto con su dirigente favorito…. ellos son capaces de hacer viral las declaraciones del “ex presidente de Francia Tony Blair” o de suplicar al Vaticano una intervención extranjera…a veces creo que llegarán a confundir la carta interamericana con la carta al niño Jesús y juran que el monarca del imperio es Mickey Mouse.. son capaces de tumbar puentes y matar gente a punta de falsos rumores que hacen virales…e incluso pueden llegar a caer tan bajo de hacer una oda a la muerte de algún chavista.  Desean la muerte de los chavista como si estuvieran dando el feliz año…pero irónicamente llenan sus muros de oraciones y súplicas a Dios y a todos sus santos por la “liberación de Venezuela” de este terrible  yugo…de una atroz dictadura que les coarta su libertad de expresión y  que hasta les permite mentarle la madre al presidente públicamente. .una dictadura tan cruel que les permite convocar marchas para tumbar al gobierno y en las que su abnegada dirigencia suele dejarlos como novia de pueblo…

Esos son los escuálidos. ..de esos tengo cientos de seguidores en Facebook. .ese es su principal puesto de comando…parecen tener un sensor que les avisa cuando escribo algo que a ellos no les parece y de una lanzan su artillería. ..critican y juzgan como si a uno le importara su opinión. .. 

El escuálidismo comenzó como una moda…en aquellos tiempos cuando el Presidente Chávez marcaba la agenda..yo llegue a considerarme escuálida por un buen tiempo, lo admito, hasta que gracias a Dios Carlucho me aclaro las distintas categorías y yo elegí la mía. ..opositora más no oposicionista…y si..me opuse a muchas situaciones y decisiones que me parecieron equivocadas… critique de más aquello que a simple vista no me parecía. .tenia un amigo chavista al que solía sacarle la piedra con mi críticadera pero que me enseñó a ver más allá de mi propia idea de las cosas…me enseñó a indagar la verdad y a pensar en colectivo y no desde mi propia zona de confort…gracias a ellos transite de vuelta a esta acera…donde puedo opinar… criticar… pero eso si..también construir y trabajar para enmendar los errores y fortalecer los aciertos.

A los Artistas de mi país…

Confieso que cuando leí sobre la marcha de los artistas contra la violencia pensé que solo era una más de esas cargadas de emotividad pero carente de propuesta, esas que convocan a la misma gente para decir las mismas cosas pero que no trascendería más allá del show mediático.

Afortunadamente debo reconocer que me equivoqué y que esta vez los artistas dieron un paso al frente que pocos en la dirigencia política opositora se han atrevido a dar, ir mas allá de la simple protesta, de la banal, la vacía, la que comienza con fuerza pero que termina en una tarima.  Me alegro ver que esta vez la marcha estuvo acompañada de una agenda de peticiones y que el parlamento cumplió con el deber de recibirlos y escuchar sus planteamientos.

Sin duda los artistas han tenido una participación muy activa en el escenario político del país, lamentaría mucho que no fuera así, pero si algo hay que endosarle a este gobierno es haber sacado a mucha gente de sus espacios e involucrado en la dinámica del país.  Cada cual ha fijado posición y los que no igualmente se han visto envueltos en esta telaraña de confrontaciones. Lo cierto es que en esta marcha un grupo de ellos se hicieron eco de un clamor colectivo, de una preocupación colectiva que aunque se manifieste de diferente manera o se matice de otro color, se sustente en otro argumento, igualmente, se erige como un problema común: la violencia.  Violencia que hace par de días acabo con la vida de una artista…de una familia..de una venezolana…de un ser humano, condición que nos envuelve a todos mas allá de los colores y las diferencias políticas.   Cuando se hace un llamado a no politizar el hecho, no es un llamado a no indignarse o no atribuir responsabilidades o a no reconocer el problema, cuando se hace un llamado a no politizar, es a no desviar la atención del problema de raíz, es un llamado a no seguir regando el arbol de la violencia, es un llamado a respetar el dolor ajeno y a no empañarlo  con la manta de la intolerancia, es un llamado a no sumarnos a quienes han deshumanizado el sentido de su lucha ni a fortalecer a quienes olvidaron el valor de la vida. Es un llamado a unirnos, sobre nuestras diferencias para enfrentar un enemigo común y que nos llama a actuar.

Realmente quisiera que esta marcha fuera aún más allá, mas allá de los intereses personales, las discordias, las divisiones y que realmente lograra unir a los artistas, a todos, los buenos, los malos, los reconocidos, los de utilería, los rojos, los azules, los nini, ante un flagelo que nos golpea a todos y al que ellos también han sucumbido: la violencia.

Hoy el gremio artístico está dividido, entre quienes quisieron apoyar este proceso revolucionario y los que siempre se han mantenido en la oposición. Esta división ha provocado enfrentamientos nunca vistos en el gremio pero que desafortunadamente se han vuelto cotidianos en nuestro país.

Yo al igual que muchos me opuse enérgicamente al cierre de RCTV, no por defender los intereses de sus dueños sino por lo que representó para el país 53 años de trayectoria. Yo fui una de tantas que creció viendo sus comiquitas, sus novelas, sus programas de denuncia, fui una de tantas que quiso ser Ana Vaccarela, pero también soy de las que tiene claro el rol que han jugado los medios, no solo RCTV, en la degradación de nuestra cultura social.

Nuestros medios deben ser en esencia herramientas de construcción social…generadores de conciencia llamados a fortalecer la cultura de un pueblo a través de su capacidad de difusión masiva. En Venezuela, desafortunadamente, hace décadas que los medios olvidaron su rol constructor convirtiéndose en plataforma de antivalores y deformadores de nuestra cultura, eludieron la función de educar al televidente y usaron su poder disuasivo para venderles conductas inapropiadas, para transmitir antivalores, para promover el consumismo que ayudaron  a fortalecer la cultura capitalista, pero se negaron a usar ese poder en función de desmontar los vicios que poco a poco se iba consumiendo a nuestra sociedad.

Los artistas, pertenecientes a estos medios, aun sin hacerse participe también permitieron esto, al final la degradación social terminó arrastrando a nuestros medios y alimentándose mutuamente, ante esto nadie hizo nada, por el contrario todos jugaron al rating sin darse cuenta el daño que por acción u omisión estaban haciendo.

Ver niños que quieren ser algún personaje de aquellas narconovelas que transmitían cuando no tenían idea de quien carajo era Rafael Urdaneta debió llamarlos a la reflexión, cuando nuestras niñas dejaron de pedir viajes o fiestas para su regalo de 15 a cambio de un implante de senos, debieron notar que algo no andaba bien, cuando los programas de humor comenzaron a hacer gala de mujeres con cuerpos esculturales con tan poca ropa como su libreto debió llamarlos a la reflexión, cuando las historias de novela dejaron de lado el mensaje para convertirse en culebrones, debieron advertir que ese era el reflejo de la sociedad que estábamos construyendo y para la que estaban trabajando; solo bastaba pasarse un día de semana viendo televisión para darse cuenta que nuestros hijos estaban expuestos a una programación que transmitía hasta 5 novelas  o más en una tarde, casi todas extranjeras, que en la programación de nuestros flamantes medios privados ya ni tarde de comiquitas había, y que tampoco nada educativo ofrecían.  Pero al parecer nadie notó esto, ni los de adentro ni los de afuera, nadie advirtió el trabajo que venían haciendo los medios con la psiquis de nuestra sociedad, o simplemente prefirieron hacerse de la vista gorda.  Y solo me he referido a los audiovisuales por que hablar de los pasquines amarillistas de gran circulación y que alcanzan sumas millonarias en ventas amerita otra entrada.

Entonces es allí donde nuestros artistas deben accionar…todos tenemos algo que aportar a esta lucha contra la violencia, no solo en una marcha, no solo ante un micrófono o una cámara o desde las tablas del teatro, ustedes como artistas desde su posición pueden hacer mucho más.  Pueden exigir de sus propios medios que evalúen su programación, sean contralores conscientes de lo que transmiten, utilicen su talento no solo para representar un rol de novela, asuman también el rol social necesario para ayudar en esta cruzada, organicen talleres para los jóvenes, así como se organizan clínicas para los que quieren ser deportistas, dicten ustedes talleres para quienes quieren ser artistas.  Promuevan la formación de artistas integrales, con valores,  fomenten el arte en cualquier espacio, llévenlo a las comunidades, que el teatro y la televisión salgan a la calle a mostrarle su talento a la gente.  Sean garantes de que nuestros medios utilicen sus espacios para promover valores, ustedes más que nadie háganse sentir dentro de esos medios que ustedes mismos nutren.  No hay que esperar que el gobierno promueva una campaña de conciencia, créenla ustedes mismos. No se requiere de una política de estado para que ustedes utilicen su talento en pro de una mejor sociedad, no se requiere un decreto de gobierno para que los medios tomen conciencia sobre su programación, si son imagen para vender un producto pues que ese espacio y talento sirva también para llevar un mensaje positivo, que nuestras cuñas, nuestra programación, nuestras novelas, lleven siempre un buen mensaje, ese pueden hacerlo ustedes.

Basta ya de criticar, de decir, de protestar, de culpar y de no hacer…ustedes, cada uno de ustedes puede hacerlo, tienen con qué y lo más importante, mucha gente los sigue y en esto seguro también los seguirán.

No podemos combatir la violencia mientras insultamos y apabullamos a quien piensa distinto, no podemos exigir respeto si no respetamos a quien piensa distinto y ello pasa por reconocer y aceptar que cada cual tiene derecho a asumir la posición política, religiosa o sexual que le parezca y por las razones que sea sin ser atacado en su integridad ni desmeritado su talento por ello.  A los que están en esta acera oficialista y son parte del Movimiento por la paz y por la vida les diría que se debe profundizar en ella y abarcar aún más, seguir sumando gente, sin resentimientos, sin discordias, sin reproches y avanzar. A quienes se han sumado a esta iniciativa aun sin apoyar al gobierno, mi más profundo respeto y admiración, igual para aquellos que prestan su talento para apoyar cualquier iniciativa positiva y que continuamente terminan envueltos injustamente en la vorágine de intolerancia que impera en ambas aceras.

Creo que ya es hora de dejar a un lado las diferencias, las discordias, los resentimientos, las viejas rencillas y debemos todos dar un paso al frente, no para complacer a un gobierno, o a una oposición, ni siquiera a los medios o a su audiencia…debe hacerse por el país, por los venezolanos todos.

Creo profundamente y soy admiradora eterna del gran talento artístico venezolano, y quiero creer también en la verdadera voluntad de nuestros artistas para luchar contra la violencia, ya en esta lucha todos somos necesarios.

Retomando un tema importante: la In-Seguridad

Hacía tiempo que no escribía sobre el tema de la seguridad, quizás porque me enfrasqué en el tema político olvidándome que mas allá de mí proceso de transición, el país sigue avanzando y sorteando grandes obstáculos en el camino.

Es la primera vez que abordaré el tema de la seguridad desde este lado de la acera y la verdad sé que muchos esperan que mi perspectiva haya cambiado radicalmente, de pronto esperan leer que el problema está superado y que visto desde acá la inseguridad no es un miedo latente.  Pues aquí es donde muchos se sentirán defraudados por no ser complacidos, mientras a mi me asalta un poco la decepción de tener que reconocer que lamentablemente  no es mucho lo que hemos avanzado.

Mis advertencias son las mismas de siempre, nuestro problema más allá de la inseguridad sigue siendo la violencia, una violencia exacerbada que va más allá del delincuente y que se ha enquistado hasta en el último rincón de nuestra sociedad, arraigada de tal forma que hasta se ha vuelto cotidiana e incluso inadvertida.

Para variar, luego de 15 años muchos siguen convencidos de que el problema de la inseguridad es un problema exclusivo del gobierno bolivariano, algunos testarudos insisten en que se trata de un problema sin raíz, solo producto de un gobierno que ha implementado medidas erróneas, que es producto de un discurso violento y permisivo, que es propio de un modelo comunista, y que con un cambio de presidente todo se resolverá y bla, bla, bla…quizás estas acusaciones tendrían sentido si se hicieran de forma honesta y responsable, si se asumiera con seriedad que el tema de la inseguridad es solo una bomba de tiempo que heredó este gobierno, que no supo desactivar en su momento y que desafortunadamente le explotó en sus manos, así como pudo explotarle a Salas Romer de haber ganado en el 98 o a Rosales de haber ganado en el 2006 o al propio Capriles de ser el actual Presidente.  Esa, es una realidad que ninguno asume porque sería defraudar a sus seguidores que ingenuamente están convencidos de que sus líderes tienen una especie de varita mágica con la que resolverán todos los problemas del país, en especial el de la inseguridad.

Ahora bien, una de las cosas que más se cuestiona acá es la voluntad del gobierno para abordar el problema, pues contrario a lo que muchos creen, mas de 20 planes de seguridad son una muestra de voluntad inequívoca de abordar el problema, por lo que el punto recae es en evaluar si estos han sido acertados, efectivos o efectistas, la respuesta varia de un plan a otro.  Lo dije y lo reitero, durante casi el primer decenio reinó la improvisación, propia de un Gobierno que asumió el reto de transformar las estructuras de un estado colapsadas y que en medio de la lucha política por conservar el poder no tomó las medidas acertadas, solo corrió la arruga, mientras un sector del país de manera hipócrita e incoherente por demás, esperaba de un gobierno militarista el fortalecimiento de la política represiva de reacción ante el delito que había reinado durante décadas, al tiempo que lo acusaba de represivo y violatorio de sus derechos.

Afortunadamente como siempre dije, solo con la llegada de El Aissami, el Gobierno pudo realmente definir y orientar su política de seguridad, solo entonces se materializó una política profundamente humanista coherente con los principios supremos que pregona el socialismo pero que desafortunadamente se hizo insuficiente en un escenario politizado y ahogado en unos niveles de violencia que superan cualquier pronóstico. Imponer como prioridad la defensa y respeto de los derechos humanos de quien delinque en una sociedad donde la delincuencia ha alcanzado niveles notables de deshumanización y desvalorización de la vida es realmente osado porque al final quienes pagan los platos rotos en esta cruzada son los ciudadanos comunes, esos que se topan con una delincuencia desalmada sin que medie color político, sexo o religión, ante una realidad como esa, una política netamente humanista no resulta lo suficientemente “efectista” para detener la inseguridad y mantener a raya la sensación de inseguridad reinante y que viene a sumarse drásticamente a los índices de homicidios, ello sin contar, que se hace vulnerable ante sectores interesados en mantener vivo un escenario violento.

Lograr la efectividad de una política netamente humanista exigia contar con un sistema policial  transformado realmente, un poder judicial depurado y un sistema penal que cumpliera a cabalidad su rol resocializador, pero nuestra realidad era otra, pues todos estos elementos apenas iniciaban su largo proceso de transformación por lo que poco podían contribuir a hacer efectiva la política humanista.

Entretanto, mientras unos utilizan las cifras de homicidios solo con fines políticos, vemos sectores que ante esta situación se aprovechan para exigir del Gobierno una respuesta autoritaria, que el gobierno se retrotraiga a aquella política reactiva-represiva que se consolidó durante décadas y que sin duda contribuyó en gran medida a la situación que hoy enfrentamos.  Política que le brindaba seguridad a un sector mientras se aniquilaba aquello que amenazaba su tranquilidad, pero que no hacía nada para evitar que esa amenaza se mantuviera latente. Hay quienes se suman a esas voces que pregonan acciones efectistas pero que lejos de abordar la causa estructural del problema solo proponen reaccionar ante él usando la violencia como único medio.

La Mision A Toda Vida Venezuela, ha sido una de las políticas de seguridad más acertadas que se han desarrollado en nuestro país, para los radicales que deben estar mentándome la madre, los invitaría a leer la propuesta de seguridad de Capriles en el 2012, no es más que una burda y vulgar copia de la Misión, claro, totalmente inejecutable bajo el modelo neoliberal que sustentaba su propuesta. Pues bien esta Misión logra engranar entre sus vértices una visión integral de la situación que permite su abordaje global y efectivo, pero a largo plazo, tan largo que las cifras de homicidios no tendrán variación considerable por un par de años más hasta finalmente materializar sus resultados.  

Así, en mi opinión, lo que se impone entonces es fortalecer la política de prevención con acciones de efecto inmediato, mientras se abordan en paralelo las causas estructurales.  Se deben crear condiciones más seguras para los ciudadanos, se impone la necesidad de quitarle al delincuente los espacios que han tomado para cometer sus delitos, se impone la necesidad de dotar a la policía de los implementos necesarios para resguardar su vida y la de los ciudadanos, pero también se impone la necesidad de entender que la seguridad no es un problema exclusivo del gobierno nacional, que hoy más que nunca gobernadores y alcaldes deben unirse en una sola política nacional, unir esfuerzos, unificar criterios y articularse de manera efectiva para ejecutar esta política. 

Hoy más que nunca la corresponsabilidad de todos los sectores, de todos los poderes, de los tres niveles de gobierno, de la sociedad toda, debe tomar fuerza en función de abordar un problema que nos afecta a todos y del que todos somos parte.  El tema de la inseguridad requiere de una discusión profunda y honesta que nos convoque y nos comprometa a todos, que trascienda a las diferencias políticas y a la manipulación mediática y que permita erradicar por si sola a quienes llaman a la paz utilizando la violencia.

 

Entre una acera y otra… II Parte

Proceso tras proceso me uní a esas voces que endosaban nuestras derrotas electorales al CNE, a la ignorancia del pueblo, al ventajismo del Gobierno, a la manipulación y engaño de los medios oficialistas, sin reparo me hice eco de aquellos que hábilmente manejaban el discurso y nos imponían la cartilla de quejas.

Venezuela Bipolar y @VzlaBipolar nacieron con la firme convicción de mirar mas allá de mi acera, pues comprendí que no se puede asumir una posición sin siquiera haber visto la contraria, pero cómo iba a verla si yo misma contribuí a levantar ese muro que nos separaba de ella? Culpaba a Chávez de habernos dividido, pero que hacía yo para contrarrestar eso?…de modo que me propuse ir mas allá…mirar mas allá…tender puentes con la gente de esa otra acera que durante años me acostumbre a ver tan distante y con mala cara.

La Bipolaridad me permitió escudriñar la realidad que se erigía a mí alrededor, aun siendo parte de ella, procuraba verla y analizarla desde afuera.  Me permitió perder el miedo a reconocer los aciertos del Gobierno y hacer mi crítica más real, mas mía…ya no seguía el manual que me imponía la dirigencia, comencé a recuperar mi propio criterio y el control absoluto de cada palabra que expresaba.  Me volví muy crítica del gobierno, criticas rudas, pero alejadas de esa incoherencia y panfletarismo que se había adoptado en la que era mi acera.

(Panfletario: dicese de aquel que lanza consignas y frases cargadas de idealismo y emotividad pero carente de acciones para materializarlas.  Lenin y Allende fueron muy acertados al referirse a los panfletarios, yo solo le di mi propio estilo.)

En mis largas jornadas de debate me tope con muchos panfletarios, esos que sacaban a relucir el lado escuálido que aun guardaba y que hacían estéril cualquier intento de acercamiento. Afortunadamente también tuve la oportunidad de toparme con la otra cara del Chavismo, la verdadera, la que se esconde detrás de esa matriz mediática, los que están por encima de las consignas y que en el fondo sienten las mismas inquietudes que yo en cuanto a las tareas pendientes de este proceso.  Esos “mis amigos de la otra acera” que constantemente me hablaban de un proceso que no conocía, que me invitaban a ver el lado hermoso de la revolución que mis medios tanto se empeñaban en ocultar…los que a su modo muy particular me enseñaron a ver mas allá de mi acera y me permitieron conocerla desde adentro. Esos a los que día tras día fustigaba y criticaba por los desaciertos de su gobierno y que pacientemente me mostraban la otra cara de mi verdad.

Allí comprendí que esa revolución tan anhelada se estaba gestando, que los revolucionarios que iban a hacerla se estaban formando y que esos que en su momento fueron una minoría dentro del proceso asumirían en algún momento las riendas para hacer esa revolución pendiente, esa que yo creía fracasada cuando apenas estaba naciendo. Comprendí que muchos de esos errores que le endosé eran los tropiezos propios de la edad, una revolución que aprendía a dar sus primeros pasos y que cada tropiezo terminaba opacando sus cortos avances.

Desde entonces cada una de mis críticas comenzaban a tener sentido, abría las puertas al debate pero al debate de verdad, el debate serio, ese que termina con un “buenas noches” o se acompaña de un buen café.Ese debate que me llevó inevitablemente al pasado, ese pasado que tanto desprecie, ese pasado que me hizo apoyar un golpe de estado y que me hizo ver en Chavez una opción para mi país.  Un pasado que por momentos olvidé, pero que me golpeaba cada vez que veía a algunos de sus máximos exponentes como abanderados de la oposición.  Recuerdo que en las elecciones parlamentarias del 2010 obvie el voto lista y el parlatino, realmente me costaba votar por Henry Ramos Allup y por Omar Barboza que irónicamente era el presidente del que entonces era mi partido. Contemporizar con el pasado era como para una revolución contemporizar con corruptos, demasiado peligroso, pero en el caso de la oposición era realmente denigrante.  eso lo comprendí con el tiempo, cuando entendí que aquella unidad que nos imponían nos hacia al mismo tiempo cómplices silentes de ese pasado tan aborrecible. y no estaba dispuesta a ello, una cosa era adversar al chavismo y otra apoyar un pasado nefasto, eso si que estaba negado.

Entre una acera y otra… II Parte

Proceso tras proceso me uní a esas voces que endosaban nuestras derrotas electorales al CNE, a la ignorancia del pueblo, al ventajismo del Gobierno, a la manipulación y engaño de los medios oficialistas, sin reparo me hice eco de aquellos que hábilmente manejaban el discurso y nos imponían la cartilla de quejas.  

 Venezuela Bipolar y @VzlaBipolar nacieron con la firme convicción de mirar mas allá de mi acera, pues comprendí que no se puede asumir una posición sin siquiera haber visto la contraria, pero cómo iba a verla si yo misma contribuí a levantar ese muro que nos separaba de ella? Culpaba a Chávez de habernos dividido, pero que hacía yo para contrarrestar eso?…de modo que me propuse ir mas allá…mirar mas allá…tender puentes con la gente de esa otra acera que durante años me acostumbre a ver tan distante y con mala cara.

La Bipolaridad me permitió escudriñar la realidad que se erigía a mí alrededor, aun siendo parte de ella, procuraba verla y analizarla desde afuera.  Me permitió perder el miedo a reconocer los aciertos del Gobierno y hacer mi crítica más real, mas mía…ya no seguía el manual que me imponía la dirigencia, comencé a recuperar mi propio criterio y el control absoluto de cada palabra que expresaba.  Me volví muy crítica del gobierno, criticas rudas, pero alejadas de esa incoherencia y panfletarismo que se había adoptado en la que era mi acera. 

(Panfletario: dicese de aquel que lanza consignas y frases cargadas de idealismo y emotividad pero carente de acciones para materializarlas.  Lenin y Allende fueron muy acertados al referirse a los panfletarios, yo solo le di mi propio estilo.)

En mis largas jornadas de debate me tope con muchos panfletarios, esos que sacaban a relucir el lado escuálido que aun guardaba y que hacían estéril cualquier intento de acercamiento. Afortunadamente también tuve la oportunidad de toparme con la otra cara del Chavismo, la verdadera, la que se esconde detrás de esa matriz mediática, los que están por encima de las consignas y que en el fondo sienten las mismas inquietudes que yo en cuanto a las tareas pendientes de este proceso.  Esos “mis amigos de la otra acera” que constantemente me hablaban de un proceso que no conocía, que me invitaban a ver el lado hermoso de la revolución que mis medios tanto se empeñaban en ocultar…los que a su modo muy particular me enseñaron a ver mas allá de mi acera y me permitieron conocerla desde adentro. Esos a los que día tras día fustigaba y criticaba por los desaciertos de su gobierno y que pacientemente me mostraban la otra cara de mi verdad. 

Allí comprendí que esa revolución tan anhelada se estaba gestando, que los revolucionarios que iban a hacerla se estaban formando y que esos que en su momento fueron una minoría dentro del proceso asumirían en algún momento las riendas para hacer esa revolución pendiente, esa que yo creía fracasada cuando apenas estaba naciendo. Comprendí que muchos de esos errores que le endosé eran los tropiezos propios de la edad, una revolución que aprendía a dar sus primeros pasos y que cada tropiezo terminaba opacando sus cortos avances.

Desde entonces cada una de mis críticas comenzaban a tener sentido, abría las puertas al debate pero al debate de verdad, el debate serio, ese que termina con un “buenas noches” o se acompaña de un buen café.Ese debate que me llevó inevitablemente al pasado, ese pasado que tanto desprecie, ese pasado que me hizo apoyar un golpe de estado y que me hizo ver en Chavez una opción para mi país.  Un pasado que por momentos olvidé, pero que me golpeaba cada vez que veía a algunos de sus máximos exponentes como abanderados de la oposición.  Recuerdo que en las elecciones parlamentarias del 2010 obvie el voto lista y el parlatino, realmente me costaba votar por Henry Ramos Allup y por Omar Barboza que irónicamente era el presidente del que entonces era mi partido. Contemporizar con el pasado era como para una revolución contemporizar con corruptos, demasiado peligroso, pero en el caso de la oposición era realmente denigrante.  eso lo comprendí con el tiempo, cuando entendí que aquella unidad que nos imponían nos hacia al mismo tiempo cómplices silentes de ese pasado tan aborrecible. y no estaba dispuesta a ello, una cosa era adversar al chavismo y otra apoyar un pasado nefasto, eso si que estaba negado.

 

Entre una acera y otra… I Parte

Volviendo con las entradas pendientes mientras termino las de fin de año…

“Han pasado 14 años de este Gobierno.  Una Revolución a medias que como siempre dije se desdibujaba a medida que los panfletarios y traidores ocupaban más espacio.  Sin embargo hoy se que es más sencillo criticar los errores que profundizar en los aciertos y trabajar en función de que estos se multipliquen.

Mientras yo me centraba en la crítica, a la par, iba creciendo una Revolución que yo no lograba advertir, una Revolución que parecía más bien un torbellino de sucesos, que en un país polarizado lo bueno y lo malo dependía de la acera dónde estabas. 

Desde mi acera grandes desaciertos le endose a este proceso, imperdonable el hecho de no haber abordado con la contundencia debida males estructurales heredados y que debieron asumirse como prioridad absoluta en nombre de la Revolución.  Una Revolución de la que esperaba lograra desmontar esas estructuras de estado viciadas y ahogadas en desidia y corrupción, una Revolución de la que esperaba naciera no un Hombre Nuevo, sino una Sociedad Nueva que dejara atrás esa cultura de antivalores que tanto daño nos había hecho pero que además se iba consolidando como una bomba de tiempo. Esa era la Revolución que yo esperaba, la que quise ver durante el primer quinquenio, esa en la que terminé perdiendo rápidamente la fe al ver que se ahogaba en una confrontación, que quizás entonces ingenuamente, creía estéril pero peligrosa.

El lenguaje incendiario de aquel hombre que en el 92 despertó en mi esa irreverencia adormecida no era el mismo lenguaje que esperaba de ese a quien había elegido como “mi presidente” en el 98, esa eterna confrontación entre venezolanos que se hacían parte de sus discursos me llenaron de mucha decepción porque no entendía como el hombre que había despertado a todo un pueblo para engrandecerlo ahora se afanaba tanto en dividirlo.

Pero ya no era solo el presidente el que me decepcionaba, era también su entorno, sus seguidores.  Un entorno fariseo y traidor, esos que se ponían camisa roja pero que a lo interno no hacían el trabajo revolucionario.  Así perdí la fe en una Revolución que creí estancada, pero que además pensé que no sería capaz de levantarse y retomar el sendero de la verdadera transformación.

Convencida estaba de que esa Revolución que pregonaban a los cuatro vientos se había perdido en frases panfletarias tal y como lo había advertido Lenin, pero que además había sucumbido a los peores pecados que tanto advirtió el Che en una Revolución, contemporizaba con quienes sabia traidores y corruptos en función de una unidad incomprendida.  Mientras la cultura de antivalores se fortalecía de manera inadvertida, los vicios de la cultura cuarto republicana parecían más bien enquistarse en lugar de ser erradicados.

Así, me hice critica de esta realidad que además se afianzaba en la profunda decepción, en ese total desencanto que me producía ver tantos errores, que uno tras otro solo reafirmaban mi profundo rechazo hacia el Presidente, su Gobierno y sus seguidores.  Así pase el primer decenio de este Gobierno, sin poder entender que era lo que realmente había pasado, si había sido muy ingenua en el 98 de creer en quien no debía o peor, si ese en quien creí terminó olvidando lo que fue antes del 98.

Pero el desencanto y la decepción de pronto se fue convirtiendo en una especie de odio visceral, ese odio que terminé adoptando como inspiración para luchar contra este Gobierno.  Durante unos meses me convertí en la “escuálida disociada” de la que tanto hacia referencia el presidente, esa que solo veía los errores del Gobierno, esa que no veía mas allá de su propia acera. Esa que estaba convencida de que íbamos directo a un precipicio y peor que terminaríamos encerrados en la peor dictadura de nuestra historia, convencida de que esta “pseudo revolución fracasada” llegaría a un nivel tan bajo que sería imposible resurgir de sus propias cenizas. Pero además en ese proceso de disociación termine poniendo un cerco a mi propia visión de la realidad. Cerco que no me permitió comprender que como todo proceso, los resultados no son inmediatos y que solo después de un tiempo y gran esfuerzo termina decantando.  El mismo cerco que mi impidió ver y reconocer a los verdaderos revolucionarios que sin mucho alarde pero con profunda convicción deban el alma por su proceso.  Ese cerco que muchas veces me desvió la mirada hacia los errores y que solo esporádicamente me permitía ver sus aciertos….el mismo cerco que excerbaba mi critica hacia el gobierno mientras sigilosamente callaba la autocritica en mi propio entorno..un cerco que yo misma permiti que se erigiera frente a mi y me marcara la pauta…”

Otra de las viejas…

Esta al menos tenia nombre…

“03 Visiones sobre un mismo hombre

Aclaro no responde a una patología bipolar esto de tener tres visiones sobre un mismo hombre, diría más bien es el reflejo de un hombre que fue capaz de generar sentimientos encontrados con la misma magnitud, un hombre que supo ganarse a pulso el odio y amor de todo un país, que se ganó la admiración y el respeto de sus mas fieles adeptos al tiempo que en silencio sus mas radicales detractores terminaron reconociendo su supremacía.

Confieso que a raíz de los sucesos del 4F92 Hugo Chavez se convirtió en algo más que el protagonista de un fallido golpe de estado, en lo personal, representó el icono mas emblemático y real de la irreverencia propia de aquella época en la comenzaba a dar sentido a mi formación política.

Para entonces no tenía muchas cosas claras, sabía que vivía en una época en la que las cosas no marchaban nada bien, sabía que la realidad política de mi país exigia un despertar pues vivía en un intenso letargo que la sometía a los vicios mas despreciables. 34 años de falsa democracia era mi percepción de la esa realidad política que vivía, aun en mi evidente inmadurez política confieso que mi visión de esa realidad siempre fue en esencia la acertada.

Entonces vi en un fallido golpe de estado una acción justa y necesaria para el despertar de mi nación, el llamado de atención para aquellos que se hicieron dueños del país y que solo se avocaron a desangrarlo mientras le daban la espalda a la gran mayoría del pueblo, vi en ese fallido golpe un cambio de rumbo, un viraje que abría el compas y le daba oportunidad a aquellos que siempre fueron relegados, a aquellos que por no pertenecer a las grandes elites políticas siempre habían ocupado un segundo plano.

Pasado un tiempo comencé a ver la otra cara de Chávez, de pronto dejé de ver al hombre que cambiaría el rumbo de mi país, hoy comprendo que quizás mi problema no fue con Chávez sino con quienes le rodeaban, aunque ciertamente debo confesar que la ironía y esa soberbia con la que moldeó su discurso en la etapa crucial del proceso me llevó a detestarlo, realmente me causaba gran estupor la forma como se refería a quienes pensábamos distinto. A ello se sumó el haberme topado con quien considero lo más despreciable de su entorno, el Gral. Cliver Alcalá Cordones, sin duda toparme con este señor y sus delincuentes colaboradores me hizo odiar a Chávez y a todo lo que le rodeaba, así me plegué a esa polarización que el mismo había sembrado.Arrogancia…soberbia..ese era el reflejo de Chávez desde mi acera, ese era el Chávez que veía a través de los medios, ese fue el otro Chávez que conocí a través de las cadenas, de las que solo escuchaba aquello que profundizaba mi rechazo hacia èl, un Chávez tan distinto a aquel que idolatré algún día y que me llenaba de profunda decepción que pronto termino convirtiéndose en rabia.

Sin duda que esta percepción mía contrastaba con la de quienes le seguían, algunos de ellos amigos que hice en el camino y que profesaban un profundo amor hacia su Comandante, un amor puro, sin duda incomprensible para quienes estábamos en la otra acera, pero que al mismo tiempo nos restregaba en la cara nuestra carencia de un liderazgo solido capaz de imponerse incluso sobre los intereses partidistas y personalistas existentes en nuestro sector.

Como olvidar aquella noche, un jueves…eran las 9 de la noche, me disponía a abordar un autobús para ir a Caracas, afuera muchos venezolanos aguardaban la alocución del presidente Chávez luego de varias semanas de ausencia.  Recuerdo la llamada de mi hermana diciéndome que Chávez tenía cáncer. Por un momento una serie de recuerdos y sentimientos se entremezclaban en mi cabeza, no sabía que sentir o más bien no lograba explicar lo que estaba sintiendo.  Siempre he sido muy susceptible ante la palabra cáncer, pero saber que Chávez lo padecía le daba una connotación distinta, inexplicable, un hombre cuya arrogancia me había generado el más profundo desprecio ahora me provocaba el más profundo pesar, que advierto, jamás fue lástima, pero si un profundo pesar de ver a ese “monstruo político” convertido en un ser humano común y corriente, un hombre de carne y hueso expuesto a la más cruel de todas las experiencia a la que ser humano pueda someterse.  No fue su enfermedad lo que cambió mi percepción sobre él pero sin duda me permitió verlo  como nunca lo vi..”

Una de esas entradas que quedó a medio andar y que con el paso del tiempo tocará retomar…