A los Artistas de mi país…

Confieso que cuando leí sobre la marcha de los artistas contra la violencia pensé que solo era una más de esas cargadas de emotividad pero carente de propuesta, esas que convocan a la misma gente para decir las mismas cosas pero que no trascendería más allá del show mediático.

Afortunadamente debo reconocer que me equivoqué y que esta vez los artistas dieron un paso al frente que pocos en la dirigencia política opositora se han atrevido a dar, ir mas allá de la simple protesta, de la banal, la vacía, la que comienza con fuerza pero que termina en una tarima.  Me alegro ver que esta vez la marcha estuvo acompañada de una agenda de peticiones y que el parlamento cumplió con el deber de recibirlos y escuchar sus planteamientos.

Sin duda los artistas han tenido una participación muy activa en el escenario político del país, lamentaría mucho que no fuera así, pero si algo hay que endosarle a este gobierno es haber sacado a mucha gente de sus espacios e involucrado en la dinámica del país.  Cada cual ha fijado posición y los que no igualmente se han visto envueltos en esta telaraña de confrontaciones. Lo cierto es que en esta marcha un grupo de ellos se hicieron eco de un clamor colectivo, de una preocupación colectiva que aunque se manifieste de diferente manera o se matice de otro color, se sustente en otro argumento, igualmente, se erige como un problema común: la violencia.  Violencia que hace par de días acabo con la vida de una artista…de una familia..de una venezolana…de un ser humano, condición que nos envuelve a todos mas allá de los colores y las diferencias políticas.   Cuando se hace un llamado a no politizar el hecho, no es un llamado a no indignarse o no atribuir responsabilidades o a no reconocer el problema, cuando se hace un llamado a no politizar, es a no desviar la atención del problema de raíz, es un llamado a no seguir regando el arbol de la violencia, es un llamado a respetar el dolor ajeno y a no empañarlo  con la manta de la intolerancia, es un llamado a no sumarnos a quienes han deshumanizado el sentido de su lucha ni a fortalecer a quienes olvidaron el valor de la vida. Es un llamado a unirnos, sobre nuestras diferencias para enfrentar un enemigo común y que nos llama a actuar.

Realmente quisiera que esta marcha fuera aún más allá, mas allá de los intereses personales, las discordias, las divisiones y que realmente lograra unir a los artistas, a todos, los buenos, los malos, los reconocidos, los de utilería, los rojos, los azules, los nini, ante un flagelo que nos golpea a todos y al que ellos también han sucumbido: la violencia.

Hoy el gremio artístico está dividido, entre quienes quisieron apoyar este proceso revolucionario y los que siempre se han mantenido en la oposición. Esta división ha provocado enfrentamientos nunca vistos en el gremio pero que desafortunadamente se han vuelto cotidianos en nuestro país.

Yo al igual que muchos me opuse enérgicamente al cierre de RCTV, no por defender los intereses de sus dueños sino por lo que representó para el país 53 años de trayectoria. Yo fui una de tantas que creció viendo sus comiquitas, sus novelas, sus programas de denuncia, fui una de tantas que quiso ser Ana Vaccarela, pero también soy de las que tiene claro el rol que han jugado los medios, no solo RCTV, en la degradación de nuestra cultura social.

Nuestros medios deben ser en esencia herramientas de construcción social…generadores de conciencia llamados a fortalecer la cultura de un pueblo a través de su capacidad de difusión masiva. En Venezuela, desafortunadamente, hace décadas que los medios olvidaron su rol constructor convirtiéndose en plataforma de antivalores y deformadores de nuestra cultura, eludieron la función de educar al televidente y usaron su poder disuasivo para venderles conductas inapropiadas, para transmitir antivalores, para promover el consumismo que ayudaron  a fortalecer la cultura capitalista, pero se negaron a usar ese poder en función de desmontar los vicios que poco a poco se iba consumiendo a nuestra sociedad.

Los artistas, pertenecientes a estos medios, aun sin hacerse participe también permitieron esto, al final la degradación social terminó arrastrando a nuestros medios y alimentándose mutuamente, ante esto nadie hizo nada, por el contrario todos jugaron al rating sin darse cuenta el daño que por acción u omisión estaban haciendo.

Ver niños que quieren ser algún personaje de aquellas narconovelas que transmitían cuando no tenían idea de quien carajo era Rafael Urdaneta debió llamarlos a la reflexión, cuando nuestras niñas dejaron de pedir viajes o fiestas para su regalo de 15 a cambio de un implante de senos, debieron notar que algo no andaba bien, cuando los programas de humor comenzaron a hacer gala de mujeres con cuerpos esculturales con tan poca ropa como su libreto debió llamarlos a la reflexión, cuando las historias de novela dejaron de lado el mensaje para convertirse en culebrones, debieron advertir que ese era el reflejo de la sociedad que estábamos construyendo y para la que estaban trabajando; solo bastaba pasarse un día de semana viendo televisión para darse cuenta que nuestros hijos estaban expuestos a una programación que transmitía hasta 5 novelas  o más en una tarde, casi todas extranjeras, que en la programación de nuestros flamantes medios privados ya ni tarde de comiquitas había, y que tampoco nada educativo ofrecían.  Pero al parecer nadie notó esto, ni los de adentro ni los de afuera, nadie advirtió el trabajo que venían haciendo los medios con la psiquis de nuestra sociedad, o simplemente prefirieron hacerse de la vista gorda.  Y solo me he referido a los audiovisuales por que hablar de los pasquines amarillistas de gran circulación y que alcanzan sumas millonarias en ventas amerita otra entrada.

Entonces es allí donde nuestros artistas deben accionar…todos tenemos algo que aportar a esta lucha contra la violencia, no solo en una marcha, no solo ante un micrófono o una cámara o desde las tablas del teatro, ustedes como artistas desde su posición pueden hacer mucho más.  Pueden exigir de sus propios medios que evalúen su programación, sean contralores conscientes de lo que transmiten, utilicen su talento no solo para representar un rol de novela, asuman también el rol social necesario para ayudar en esta cruzada, organicen talleres para los jóvenes, así como se organizan clínicas para los que quieren ser deportistas, dicten ustedes talleres para quienes quieren ser artistas.  Promuevan la formación de artistas integrales, con valores,  fomenten el arte en cualquier espacio, llévenlo a las comunidades, que el teatro y la televisión salgan a la calle a mostrarle su talento a la gente.  Sean garantes de que nuestros medios utilicen sus espacios para promover valores, ustedes más que nadie háganse sentir dentro de esos medios que ustedes mismos nutren.  No hay que esperar que el gobierno promueva una campaña de conciencia, créenla ustedes mismos. No se requiere de una política de estado para que ustedes utilicen su talento en pro de una mejor sociedad, no se requiere un decreto de gobierno para que los medios tomen conciencia sobre su programación, si son imagen para vender un producto pues que ese espacio y talento sirva también para llevar un mensaje positivo, que nuestras cuñas, nuestra programación, nuestras novelas, lleven siempre un buen mensaje, ese pueden hacerlo ustedes.

Basta ya de criticar, de decir, de protestar, de culpar y de no hacer…ustedes, cada uno de ustedes puede hacerlo, tienen con qué y lo más importante, mucha gente los sigue y en esto seguro también los seguirán.

No podemos combatir la violencia mientras insultamos y apabullamos a quien piensa distinto, no podemos exigir respeto si no respetamos a quien piensa distinto y ello pasa por reconocer y aceptar que cada cual tiene derecho a asumir la posición política, religiosa o sexual que le parezca y por las razones que sea sin ser atacado en su integridad ni desmeritado su talento por ello.  A los que están en esta acera oficialista y son parte del Movimiento por la paz y por la vida les diría que se debe profundizar en ella y abarcar aún más, seguir sumando gente, sin resentimientos, sin discordias, sin reproches y avanzar. A quienes se han sumado a esta iniciativa aun sin apoyar al gobierno, mi más profundo respeto y admiración, igual para aquellos que prestan su talento para apoyar cualquier iniciativa positiva y que continuamente terminan envueltos injustamente en la vorágine de intolerancia que impera en ambas aceras.

Creo que ya es hora de dejar a un lado las diferencias, las discordias, los resentimientos, las viejas rencillas y debemos todos dar un paso al frente, no para complacer a un gobierno, o a una oposición, ni siquiera a los medios o a su audiencia…debe hacerse por el país, por los venezolanos todos.

Creo profundamente y soy admiradora eterna del gran talento artístico venezolano, y quiero creer también en la verdadera voluntad de nuestros artistas para luchar contra la violencia, ya en esta lucha todos somos necesarios.

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