Entre una acera y otra… II Parte

Proceso tras proceso me uní a esas voces que endosaban nuestras derrotas electorales al CNE, a la ignorancia del pueblo, al ventajismo del Gobierno, a la manipulación y engaño de los medios oficialistas, sin reparo me hice eco de aquellos que hábilmente manejaban el discurso y nos imponían la cartilla de quejas.

Venezuela Bipolar y @VzlaBipolar nacieron con la firme convicción de mirar mas allá de mi acera, pues comprendí que no se puede asumir una posición sin siquiera haber visto la contraria, pero cómo iba a verla si yo misma contribuí a levantar ese muro que nos separaba de ella? Culpaba a Chávez de habernos dividido, pero que hacía yo para contrarrestar eso?…de modo que me propuse ir mas allá…mirar mas allá…tender puentes con la gente de esa otra acera que durante años me acostumbre a ver tan distante y con mala cara.

La Bipolaridad me permitió escudriñar la realidad que se erigía a mí alrededor, aun siendo parte de ella, procuraba verla y analizarla desde afuera.  Me permitió perder el miedo a reconocer los aciertos del Gobierno y hacer mi crítica más real, mas mía…ya no seguía el manual que me imponía la dirigencia, comencé a recuperar mi propio criterio y el control absoluto de cada palabra que expresaba.  Me volví muy crítica del gobierno, criticas rudas, pero alejadas de esa incoherencia y panfletarismo que se había adoptado en la que era mi acera.

(Panfletario: dicese de aquel que lanza consignas y frases cargadas de idealismo y emotividad pero carente de acciones para materializarlas.  Lenin y Allende fueron muy acertados al referirse a los panfletarios, yo solo le di mi propio estilo.)

En mis largas jornadas de debate me tope con muchos panfletarios, esos que sacaban a relucir el lado escuálido que aun guardaba y que hacían estéril cualquier intento de acercamiento. Afortunadamente también tuve la oportunidad de toparme con la otra cara del Chavismo, la verdadera, la que se esconde detrás de esa matriz mediática, los que están por encima de las consignas y que en el fondo sienten las mismas inquietudes que yo en cuanto a las tareas pendientes de este proceso.  Esos “mis amigos de la otra acera” que constantemente me hablaban de un proceso que no conocía, que me invitaban a ver el lado hermoso de la revolución que mis medios tanto se empeñaban en ocultar…los que a su modo muy particular me enseñaron a ver mas allá de mi acera y me permitieron conocerla desde adentro. Esos a los que día tras día fustigaba y criticaba por los desaciertos de su gobierno y que pacientemente me mostraban la otra cara de mi verdad.

Allí comprendí que esa revolución tan anhelada se estaba gestando, que los revolucionarios que iban a hacerla se estaban formando y que esos que en su momento fueron una minoría dentro del proceso asumirían en algún momento las riendas para hacer esa revolución pendiente, esa que yo creía fracasada cuando apenas estaba naciendo. Comprendí que muchos de esos errores que le endosé eran los tropiezos propios de la edad, una revolución que aprendía a dar sus primeros pasos y que cada tropiezo terminaba opacando sus cortos avances.

Desde entonces cada una de mis críticas comenzaban a tener sentido, abría las puertas al debate pero al debate de verdad, el debate serio, ese que termina con un “buenas noches” o se acompaña de un buen café.Ese debate que me llevó inevitablemente al pasado, ese pasado que tanto desprecie, ese pasado que me hizo apoyar un golpe de estado y que me hizo ver en Chavez una opción para mi país.  Un pasado que por momentos olvidé, pero que me golpeaba cada vez que veía a algunos de sus máximos exponentes como abanderados de la oposición.  Recuerdo que en las elecciones parlamentarias del 2010 obvie el voto lista y el parlatino, realmente me costaba votar por Henry Ramos Allup y por Omar Barboza que irónicamente era el presidente del que entonces era mi partido. Contemporizar con el pasado era como para una revolución contemporizar con corruptos, demasiado peligroso, pero en el caso de la oposición era realmente denigrante.  eso lo comprendí con el tiempo, cuando entendí que aquella unidad que nos imponían nos hacia al mismo tiempo cómplices silentes de ese pasado tan aborrecible. y no estaba dispuesta a ello, una cosa era adversar al chavismo y otra apoyar un pasado nefasto, eso si que estaba negado.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: