Otra de las viejas…

Esta al menos tenia nombre…

“03 Visiones sobre un mismo hombre

Aclaro no responde a una patología bipolar esto de tener tres visiones sobre un mismo hombre, diría más bien es el reflejo de un hombre que fue capaz de generar sentimientos encontrados con la misma magnitud, un hombre que supo ganarse a pulso el odio y amor de todo un país, que se ganó la admiración y el respeto de sus mas fieles adeptos al tiempo que en silencio sus mas radicales detractores terminaron reconociendo su supremacía.

Confieso que a raíz de los sucesos del 4F92 Hugo Chavez se convirtió en algo más que el protagonista de un fallido golpe de estado, en lo personal, representó el icono mas emblemático y real de la irreverencia propia de aquella época en la comenzaba a dar sentido a mi formación política.

Para entonces no tenía muchas cosas claras, sabía que vivía en una época en la que las cosas no marchaban nada bien, sabía que la realidad política de mi país exigia un despertar pues vivía en un intenso letargo que la sometía a los vicios mas despreciables. 34 años de falsa democracia era mi percepción de la esa realidad política que vivía, aun en mi evidente inmadurez política confieso que mi visión de esa realidad siempre fue en esencia la acertada.

Entonces vi en un fallido golpe de estado una acción justa y necesaria para el despertar de mi nación, el llamado de atención para aquellos que se hicieron dueños del país y que solo se avocaron a desangrarlo mientras le daban la espalda a la gran mayoría del pueblo, vi en ese fallido golpe un cambio de rumbo, un viraje que abría el compas y le daba oportunidad a aquellos que siempre fueron relegados, a aquellos que por no pertenecer a las grandes elites políticas siempre habían ocupado un segundo plano.

Pasado un tiempo comencé a ver la otra cara de Chávez, de pronto dejé de ver al hombre que cambiaría el rumbo de mi país, hoy comprendo que quizás mi problema no fue con Chávez sino con quienes le rodeaban, aunque ciertamente debo confesar que la ironía y esa soberbia con la que moldeó su discurso en la etapa crucial del proceso me llevó a detestarlo, realmente me causaba gran estupor la forma como se refería a quienes pensábamos distinto. A ello se sumó el haberme topado con quien considero lo más despreciable de su entorno, el Gral. Cliver Alcalá Cordones, sin duda toparme con este señor y sus delincuentes colaboradores me hizo odiar a Chávez y a todo lo que le rodeaba, así me plegué a esa polarización que el mismo había sembrado.Arrogancia…soberbia..ese era el reflejo de Chávez desde mi acera, ese era el Chávez que veía a través de los medios, ese fue el otro Chávez que conocí a través de las cadenas, de las que solo escuchaba aquello que profundizaba mi rechazo hacia èl, un Chávez tan distinto a aquel que idolatré algún día y que me llenaba de profunda decepción que pronto termino convirtiéndose en rabia.

Sin duda que esta percepción mía contrastaba con la de quienes le seguían, algunos de ellos amigos que hice en el camino y que profesaban un profundo amor hacia su Comandante, un amor puro, sin duda incomprensible para quienes estábamos en la otra acera, pero que al mismo tiempo nos restregaba en la cara nuestra carencia de un liderazgo solido capaz de imponerse incluso sobre los intereses partidistas y personalistas existentes en nuestro sector.

Como olvidar aquella noche, un jueves…eran las 9 de la noche, me disponía a abordar un autobús para ir a Caracas, afuera muchos venezolanos aguardaban la alocución del presidente Chávez luego de varias semanas de ausencia.  Recuerdo la llamada de mi hermana diciéndome que Chávez tenía cáncer. Por un momento una serie de recuerdos y sentimientos se entremezclaban en mi cabeza, no sabía que sentir o más bien no lograba explicar lo que estaba sintiendo.  Siempre he sido muy susceptible ante la palabra cáncer, pero saber que Chávez lo padecía le daba una connotación distinta, inexplicable, un hombre cuya arrogancia me había generado el más profundo desprecio ahora me provocaba el más profundo pesar, que advierto, jamás fue lástima, pero si un profundo pesar de ver a ese “monstruo político” convertido en un ser humano común y corriente, un hombre de carne y hueso expuesto a la más cruel de todas las experiencia a la que ser humano pueda someterse.  No fue su enfermedad lo que cambió mi percepción sobre él pero sin duda me permitió verlo  como nunca lo vi..”

Una de esas entradas que quedó a medio andar y que con el paso del tiempo tocará retomar…

 

 

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