AL PRESIDENTE LE DIRÍA…

Confieso que por cuestiones de tiempo no había podido seguir publicando en mi blog, lo que no quiere decir que hayan quedado atrás temas importantes sobre los que valdría la pena comentar. Así que justo es comenzar comentando mis impresiones sobre el pasado proceso electoral del 07 de Octubre.

Al Presidente le diría…

Una vez mas Hugo Chávez ha sido reelecto presidente de la Republica y como en cada periodo que comienza se tejen alrededor de él nuevas esperanzas y expectativas.

Realmente estoy cansada de tratar de entender lo que hasta ahora ha sido la realidad de mi país, entre cuartas y quintas he visto renacer y desfallecer las esperanzas de muchos, he visto con indignación y mucha impotencia hechos que nos han marcado a unos y a otros, desidia, corrupción, exclusión, desigualdad, división, abuso, son solo algunas de las cosas que he visto imperar en mi país desde que tengo conciencia de la realidad en la que vivo.  En el 92 vislumbré un despertar en mi país, la llegada de Chávez al poder marcaba el inicio de una nueva etapa, una etapa de transformación una etapa que nos llevaría a transitar el camino del progreso y del crecimiento social, humano y económico, una nueva etapa que dejaría atrás tantos vicios, tanta desidia, tantos errores.  Desafortunadamente, ya a estas alturas, luego de 14 años podría guindar los guantes y resignarme a la suerte de vivir en un país muy distinto al que siempre soñé, quizás hasta podría pensar seriamente en buscar otro país en el que pueda al menos vislumbrar algo de lo que siempre he querido, pero la verdad eso va contra mis principios y contra lo que soy en esencia, una persona que ama a su país, a su gente y que nunca perderá la esperanza de verlo crecer, que nunca dejará de luchar por alcanzar ese sueño, que nunca dejara de buscar y esperar el lado bueno, que nunca dejara de creer que un mundo mejor si es posible.

Chávez ha vuelto a ganar, la verdad no me sorprende y si les soy sincera tampoco me dejo llevar por el pesimismo, al contrario, siento que mis esperanzas están fortalecidas y quiero creer y confiar en que esta vez se de la Revolución que tanto he esperado para mi país, una revolución de verdad, una que transforme los cimientos de un Estado debilitado y vulnerable, una capaz de transformar radicalmente las instituciones, una avocada a enaltecer nuestras virtudes cívicas a través de una transformación profunda de la conciencia ciudadana, una revolución comprometida a luchar sin cesar contra los grandes vicios que heredamos de gobiernos anteriores y que torpemente hemos fortalecido en estos 14 años, una que haga honor a los principios más puros y nobles de una revolución y de un revolucionario, la hermandad, la solidaridad, el respeto, la justicia social, la libertad, el humanismo, valores que deben impregnarse en el alma de cada venezolano mas allá de las ideologías y las diferencias pero ante todo que han de ser los valores esenciales, supremos y distintivos de un verdadero revolucionario.

Al presidente Chávez como guía de este proceso le recordaría que nos guste o no sigue siendo el capitán de este barco y el padre de esta familia llamada Venezuela. Le diría que vea mas allá de los 2 dígitos, que hay más de 6,5 millones de venezolanos que le envían a través del voto un mensaje directo de que algo va mal en su gobierno, que piense que gran parte de esos 6,5 formaron alguna vez parte de aquella abrumadora mayoría que lo hizo presidente en el 98, que muchos de ellos votaron por él en el 2006 y que si hoy votan por una opción distinta es precisamente porque algo en su proceso se desdibujó.

Que a pesar del descontento y la decepción de muchos ganaron las elecciones? Si. Que haya algo que celebrar? lo dudo, pues a mi juicio creo que lo que se impone es una revisión profunda del proceso, los errores siguen allí y se impone la necesidad de rectificarlos, de buscar de una vez todas la eficiencia necesaria para avanzar al futuro y no seguir anclados al pasado, que urge la necesidad de deslastrarse de quienes en lugar de aportar le restan al proceso, que no se puede  seguir emulando lo que el Che definía como los grandes pecados de la Revolución, ya no se puede seguir contemporizando con corruptos e ineficientes en función de una unidad política incomprendida, que se hace imperioso reivindicar los postulados de su propio partido para que el artículo 12 del Libro Rojo deje de ser letra muerta y se imponga como norma del actuar revolucionario y poder dar paso a la eficiencia, pero no esa que se desvanece en el discurso sino aquella que se traduce en hechos.  Chávez lo ha dicho insistentemente, su nuevo Vice Presidente también ha ratificado la necesidad de ser más eficientes, de tener más voluntad, y eso llamó poderosamente mi atención porque es un llamado que he esperado desde hace más de 14 años. Maduro lo decía, tienen la experiencia y un camino transitado que les permite avanzar con paso firme hacia la eficiencia. Pero ello requiere concatenar el discurso con los hechos, hechos que se traduzcan en decisiones acertadas que dejen atrás la improvisación y las decisiones viscerales, hechos que respondan a una verdadera y cuidadosa planificación y que se oriente hacia objetivos claros a través de métodos viables y que involucren a todos. Eficientes significa contar con hombres y mujeres leales, honestos, comprometidos y capaces, dispuestos a entregar su vida para alcanzar los objetivos propuestos. Ser eficientes significa entender que un gobierno pero sobretodo una revolución no se construye con consignas ni frases bonitas, sino con hechos concretos y tangibles que calen en la conciencia pero que también dejen una huella imborrable en los ciudadanos.  Ser eficientes significa comprender la necesidad de transformar la cultura del venezolano pero también su cultura funcionarial, rescatar la esencia del servidor público y la vocación de servicio, avanzar con paso firme hacia una función administrativa que se traduzca en respuestas efectivas, atención de primera, honestidad y transparencia.

También aprovecharía para decirle al presidente que vuelva a conectarse con el pueblo, no solo con los que votaron por él sino también con aquellos que han visto mermar sus sueños y esperanzas a la sombra de un Gobierno que pierde el rumbo constantemente y que se empeña en verlo como enemigo. Que aprenda a escuchar a los venezolanos, que aprenda a interpretar a quienes le adulan pero también a quienes le insultan, que la autocritica va mas allá de reconocer los errores cometidos, necesario es rectificarlos, pero sobretodo aprender de ellos para no repetirlos, que la autocritica necesaria no es solo aquella que parte de él mismo, sino que necesita profundizarla en sus filas y convertirla en un mecanismo efectivo de revisión orientado a optimizar su proceso y a hacerlo más eficiente.  Que aprenda también a escuchar la crítica, incluso la de sus más férreos detractores.  Su primer discurso luego de los resultados apuntó o al menos así lo percibí, hacia un intento por abrir el compás, reconozco que no será fácil a estas alturas, pero me agrada que al menos lo intente y sobretodo que muchos de sus dirigentes lo asuman como lo han hecho.

Le diría igualmente que cuando hable de darle poder al pueblo, tenga presente que ello debe ir mas allá de una consigna, debe ir mas allá de una ley o de una imposición, darle poder pasa por prepararlo para que sea consciente de la responsabilidad que detenta, darle poder al pueblo implica hacerlos a todos participes y actores protagónicos en la construcción de su destino, implica dotarlos de las herramientas y medios necesarios para que avancen y forjen por si mismos su propio porvenir, darle poder al pueblo no se trata de convertir las misiones en dadivas sino de que estas se constituyan como medios tangibles para que los ciudadanos se hagan independientes y tengan conciencia plena para desarrollar sus potencialidades en función de su progreso. Darle poder al pueblo implica comprender que mas allá de un cargo, una condición política o social, todos sin excepción somos parte de él y por tanto responsables de lo que alcancemos como sociedad.

Le diría al presidente, que ya no hay mas tiempo ni espacio para la improvisación, ni para los errores, mucho menos para ser complacientes con la ineficiencia y la corrupción, es el momento de avanzar con paso firme hacia la construcción de un mejor país, porque de otro modo aunque gane elecciones la patria grande no será posible…

En fin, le diría tantas cosas al Presidente que podría pasar horas escribiendo a sabiendas que ni siquiera me leería, pero que mientras hay personas como usted que me lee que quizás también tenga la necesidad de decirle lo mismo.

    • luis rincon
    • 4/11/12

    Hay tantas cosas que se pueden expresar de un país que vemos que va en una dirección tan equivocada, que tantas cosas mencionadas por ti de vivir esperanzados en una Venezuela llena de progresos…pero la realidad es otra estimada amiga Ironu: cuando una persona cuyo cargo es la presidencia de un país sale a tratar su salud en el exterior indica dos cosas; que no existen los profesionales capacitados para tal atención y que no existen los equipos sofisticados para determinada enfermedad…a partir de ese hecho empezaría a buscar la construcción de un lugar destinado para esos casos (en caso de que no existan), adquisición de esos equipos y la preparación de los profesionales para esa área especial, cuando un presidente importa personal “calificado del exterior ” (iranies, bielorrusios, chinos, cubanos) para la construcción de obras, exploraciones, asistencia en salud y pare de contar, colocando a un lado los profesionales de su país y utilizando la excusa de los convenios internacionales, no le interesa su pueblo, y como esto hay tantas evidencias que conlleva a la más triste realidad y es la creación de un sistema con un poder totalitario y lamentablemente no de una sola persona, sino de un grupo que han ido desangrando poco a poco las raíces de lo que venía creciendo con la democracia. Porque decir que estamos en democracia es como si estuviéramos hablando de algo que ni conocemos el concepto real… y más aún hablar de revolución donde las transformaciones radican en mantener a una población en pobreza para continuar dentro de ese sistema propio de poder, nos tiene enjaulado a todos sin poder participar en el desarrollo de este país…estoy totalmente de acuerdo contigo que las esperanzas debemos mantenerlas, pero lamentablemente este sistema político llamado revolución nos ha llevado a ver el crecimiento de la inseguridad, de personas que tienen títulos universitarios en menos de dos años y reciben cargos políticos por que aplauden a la revolución.. cuando estas pequeñeces el presidente y las instituciones autónomas las reinvidiquen con la formación primero educacional que política, podemos percibir los cambios culturales que tanto esperamos…un país no lo dirige un presidente…un país se desarrolla con todos los organismos creados hasta el momento..los ministerios, el poder judicial, las fuerzas armadas, una población preparada y calificada para todos los sectores diversos de producción y otras cosas que vivimos a diario..es una responsabilidad de todos…pero no de aquellos oportunistas que solo se enriquecen aprovechandose de una palabra llamada revolución y que ni siquiera conocen su significado..me agrada ver que alguien como tu tenga un gran significado de patriotismo reflejado en tu comentario hacia el presidente y me contagio contigo en la misma dirección…

  1. Gracias..prometo en un post futuro incluir parte de tus inquietudes que también comparto, este pais tiene que avanzar y el cambio que exige comienza en cada uno de nosotros, sus ciudadanos.

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