DÓNDE QUEDÓ LA PREVENCIÓN Sr. PRESIDENTE

Durante casi 10 horas escuché al Presidente ofreciendo su resumen de gestión anual. Mi curiosidad se ha centrado siempre en la forma como este Gobierno ha abordado durante 13 años el problema que mas preocupa a los venezolanos: la Seguridad. Como muchos, he sido critica de la Política de Seguridad que se ha asumido, no obstante siempre he reconocido que en la gestión del Ministro El Aissami, esta política ha sido concebida, al menos en teoría, como una de las mas acertadas de las últimas décadas. Hace un año, durante las interpelaciones en la Asamblea Nacional, el Ministro hizo hincapié en aspectos fundamentales en el abordaje efectivo de la violencia y la importancia de atacar los factores criminógenos que la generan. Confieso que ingenuamente esperaba que a partir de allí, la política de seguridad del Estado tomara un giro radical hacia su propia consolidación pero sobretodo que implicaría el inicio de un camino acertado hacia el logro de los objetivos que todos requeríamos…UN PAIS MAS SEGURO.

Lo curioso del caso, es que durante la intervención del Presidente, se mostro una Política de Seguridad que se fortalece gracias a la acción de la fuerza, los logros de una acción policial efectiva fueron mostrados al país, la Policía Nacional ha rendido sus frutos y ha logrado disminuir algunos índices delictivos de gran importancia y eso es indiscutible. Sin embargo, observo que la política del ministro El Aissami se ha centrado en evitar que el “delincuente” pueda delinquir o en su defecto, que una vez que delinque se le pueda aprehender, pero no veo que se actúe con la contundencia debida para evitar que el niño o adolescente, especialmente aquellos cuyas circunstancias y condiciones sociales los hacen mas vulnerables, no se conviertan en delincuentes. Y es aquí donde siempre me he enfocado y donde esperaba se concentrara la política de seguridad del gobierno en este ultimo año.

Así vimos como a pesar una considerable disminución en los índices de algunos delitos, contrariamente a estas cifras, el delito de homicidio sigue mostrando un ascenso desproporcionado e incontrolable. Ello nos demuestra, que mas allá de las intenciones y los discursos, la política anti-delictiva en Venezuela sigue teniendo una marcada orientación represiva que da prioridad a la sanción y el castigo como respuesta al acto delictivo. Una vez mas se señalaron las causas de la criminalidad y la necesidad de abordarlas, olvidando que justo hacia un año se había planteado exactamente lo mismo. Que las cifras son importaste, eso es evidente, sobretodo en un país cuya sensación de inseguridad ha alcanzado niveles tan altos, pero no por ello toda la acción debe enfocarse solo en “bajar cifras”, sino que por el contrario, el enfoque debe orientarse también, en mayor medida si se quiere, a las causas que generan esas cifras, atacarlas y que por si mismas contribuyan a la par de la acción policial, a disminuirlas.

Lo único que ha quedado claro, es que la Prevención otra vez.  fue la cenicienta olvidada de la política de seguridad, una vez mas solo quedó en un cumulo de palabras bonitas bien concatenadas pero que al final no fueron mas que la frase decorativa de un discurso. Y es que la Prevención no puede asumirse como el área de trabajo social de un Ministerio, todo lo contrario ha de entenderse ésta como la base fundamental sobre la cual se adelante toda su política de seguridad. Es un error circunscribir la política preventiva a la sola acción represiva contra el delito, pues esta debe enfocarse en el uso de todos los medios y herramientas a su alcance que le permitan incidir positivamente en la conducta de sus ciudadano para que estos no se vean incitados a incurrir en conductas indebidas, es también orientar sus esfuerzos, a través de sus instituciones y políticas publicas para modificar o transformar las condiciones que puedan predisponer a los individuos a incurrir en ella; es promover una cultura de paz, de respeto, de legalidad, de apego a los valores que deben prevalecer en una sociedad justa, solidaria y humana, es un verdadero proceso de transformación social que permitirá al Estado sentar bases solidas para desarrollar cualquiera de sus políticas, en especial una política de seguridad acertada y efectiva.

En Venezuela era necesario desarrollar una efectiva política preventiva orientada hacia una visión mas social y mas humana, una política integral llamada a sustituir ese modelo represivo característico, heredado de esa estructura capitalista viciada que tanto se ha criticado, el gran reto era hacer de la prevención el punto de partida para la transformación de todo el aparataje de seguridad y por ende como garantía de una política de seguridad humanista, propia de un gobierno que dice estar encaminado a la construcción de un modelo socialista.

En este proceso, sin duda, el colectivo, la sociedad, el pueblo o como quiera llamársele estaba llamado a asumir un rol fundamental en la construcción de esa política conjuntamente con el Estado, un trabajo mancomunado, que a su vez diera paso a un verdadero compromiso de asumir corresponsablemente el destino de la misma. El Estado como orientador de las políticas publicas necesarias para abordar efectivamente el problema y como proveedor de los mecanismo para la realización de los objetivos planteados, el Estado representado en sus instituciones, en los tres niveles territoriales de Gobierno, en sus 5 Poderes; y la sociedad como receptor y garante de los beneficios que genere la implementación de esta política, la sociedad representada no solo en los consejos comunales (afectos al gobierno),  también asociaciones civiles, colectivos organizados, familias, sectores políticos, entes no gubernamentales, etc. Es decir, un proceso que los involucrara a todos sin distinción, y que mas allá de las diferencias se orientaran los esfuerzos, sin egoísmo ni mezquindad, a un objetivo superior: mas y mejor seguridad para todos.

Acertadamente, el Presidente en su alocución hablaba de la negativa influencia de medios, juguetes bélicos y algunas otras circunstancias que incidían en la formación de una cultura de violencia. Circunstancias estas que siempre han existido pero que extrañamente jamás han sido atacadas con verdadera contundencia y muchas veces encasillándolo erradamente en el espectro netamente ¨político¨. Vale decir, que este es un error común en el que muchos hemos caído alguna vez y que quizás sea el principal obstáculo para enfrentar este flagelo.

Desafortunadamente, medidas acertadas, como la de Desarme, Combate al trafico de Drogas, consolidación, formación y dotación de una Nueva Policía, no alcanzaran su máxima efectividad en el logro de sus objetivos, mientras aspectos como la Prevención, la Impunidad, y el sistema Penitenciario, Control de Fronteras, no sean abordados con la contundencia debida.

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