ENTRE LA ESPERANZA Y LA DECEPCIÒN (II Parte)

Chavez: 12 años Después

Luego de 12 años, muchos han sido reivindicados por este gobierno, muchos finalmente han recibido la atención que antes les negaron, muchos gracias a este Gobierno hoy tienen lo que antes era un imposible, muchos le deben a Chávez su casa, su vida, su empleo o simplemente el sentirse útil, el sentirse parte de la construcción de un país, esto es innegable, porque sin duda Chávez supo llegar al corazón de quienes sencillamente no se sentían parte de nada, le tocó la fibra a quienes durante mucho tiempo se sintieron al margen de los intereses de su gobierno, los hizo sentirse parte importante de un proceso político y les hizo saberse necesarios para la transformación.

Sin duda Chávez izando la bandera de la Revolución, supo utilizar el discurso patriótico, supo despertar en muchos el espíritu nacionalista, el amor profundo por nuestras raíces, interpretó la historia a su medida y se convirtió en eco de ella para lograr rescatar ese interés perdido en nuestros antepasados, en nuestras luchas y gestas emancipadoras y convertirlas en instrumento de sus aspiraciones políticas. Chávez se bajó del pedestal y le llegó al corazón del pueblo, sin duda fue tan convincente que aquello que para muchos resulta un populismo barato disfrazado de revolución, para otros no es más que la personificación de un hombre capaz de emular a los grandes humanistas de nuestra historia.

Son estas cosas y muchas otras las que hacen que para algunos Chávez siga siendo el único camino posible y es esto precisamente lo que lo alimenta también su soberbia y que a la par ha desencadenado un excesivo culto a la personalidad que terminó haciéndolo indispensable para la Revolución y lo ha llevado al punto de creerse en si mismo superior a las debilidades propias del ser humano y lo suficientemente invencible para que en su arrogancia no haya sido capaz de comprender ni siquiera los alcances de una enfermedad como el cáncer.

Pero esa arrogancia sin duda se nutre del amor que le profesa su pueblo, ese que todavía cree en él, ese que lo idolatra y que acude ansioso a su balcón para rendirle honores, olvidando que en su condición de soberano son los Gobernantes los que deben rendir tributo a su pueblo e ir hasta ellos. Ese pueblo que no repara en los muertos del fin de semana, ese pueblo que no le importa vivir en un refugio, ese pueblo que disfraza su necesidad de fe absoluta hacia un hombre, que al final no es más que eso, un hombre de carne y hueso que supo decirles lo que ellos tanto querían escuchar y que con tan solo una palmada en la espalda los hace sentir importantes. Eso ha logrado Chavez su desde su llegada calarle en lo mas hondo a ese pueblo que ya tenia el corazón duro de tanta indiferencia.

Es ese ego inadvertido que se nutre del amor de un pueblo es el que no le ha permitido al presidente advertir siquiera sus errores más peligrosos, ese ego que lo llevó a encerrarse en su propio entorno y lo hizo perder el contacto directo con la realidad de su pueblo, esa que ahora solo conoce a través de sus Ministros y que de vez en cuando logra colarse en alguna de sus cadenas para recordarle que las cosas no van tan bien como parecen o esa otra realidad que busca cualquier ventana para expresarse aunque èl se niegue a verla y oirla.

Mas allá de eso, esta su entorno…ese que se ha ganado su confianza, ese entorno complaciente y sumiso que solo esta para cumplir sus ordenes. O ese otro que a base de servilismo le hace creer que le obedece mientras le juega para atrás. Ese entorno que le profesa su devoción, sea por verdadera lealtad o solo por conveniencia, ese que no logra distinguir cuando el silencio cómplice de la ciega lealtad se convierte en traición. Pero esta ese otro, comprometido, dispuesto a hacer patria, esos que a lo interno luchan para mantener a flote sus principios y su lealtad en la acción, esos que aun son minoría en este proceso.

Son esas manifestaciones diversas las que no le permiten advertir su propia caída, su propio descenso, las que alimentados por su arrogancia no le permite reparar en lo que ha perdido y en lo que ha dejado de ser. Porque a pesar de sus encuestas y de sus mayorías, lo cierto es que para muchos dejó de ser la esperanza y pasó a convertirse en una profunda decepción, porque a la par de ese pueblo que sigue creyendo en él y que amenaza con cada día ser menos, existe otro pueblo, necesario también, que hace mucho dejó de hacerlo…

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