El Hombre Nuevo sobre la Conciencia Cuartiana

La implementación de un nuevo modelo político, más uno de tipo socialista exigía la transformación profunda de los paradigmas de pensamiento colectivo como primer paso para la construcción del llamado Hombre Nuevo, que más allá de un slogan socialista, se traduce en la necesidad de transformar la conciencia colectiva en función de que èsta logre erigirse por sí misma como garante del ejercicio de los principios y valores orientadores del comportamiento de los individuos en sociedad.

En nuestro caso, la realidad imperante requería avocarse urgentemente al rescate de los valores ya perdidos y el fortalecimiento de aquellos que aún mantenían cierta vigencia en nuestra sociedad.  Sin embargo, resulta evidente que lejos de asumir ese compromiso, se avocaron todos los esfuerzos a definir las lealtades políticas en función de una confrontación que más que ideológica era de carácter meramente político-partidista.  Lo que en principio se perfiló como una  lucha de clases propia de una revolución, no fue más que una lucha de poder entre un sector que luchaba por mantener su cuota y otro que siempre excluido rápidamente se acostumbró al sabor de los nacientes privilegios que ella le brindaba y a los que no estaban dispuestos a renunciar. En medio, aquellos que se debatían entre la desconfianza y los que realmente asumieron éste camino como el único capaz de reivindicar la verdadera cultura de valores en nuestra sociedad y reorientarla a un verdadero progreso colectivo en todos los órdenes.

Poco a poco y casi sin notarlo, la práctica de los valores comenzaba a ser parte de un pasado que nadie extrañaba. La decencia, el sano entretenimiento, la voluntad de servir, el apego a la legalidad, pero sobre todo el respeto al prójimo se convirtieron en términos prácticamente desconocidos en las nuevas generaciones, producto de una serie de factores que hacían mella en los que se suponía, debían ser los pilares fundamentales de la sociedad: la familia, la escuela, las instituciones públicas y como consecuencia de ello, el inminente colapso de la sociedad.

La desintegración familiar comenzaba a ser parte de lo cotidiano y de allí su incapacidad para ejercer su verdadero rol en la construcción de los valores dentro de su propio entorno. Como consecuencia lógica, esta carencia pasaba a ser suplida por agentes externos que debieron advertir tal situación y no lo hicieron.

Así, la Escuela a quien en consecuencia correspondía asumir no sólo su rol, sino también el rol eludido por la familia, apenas intentaba sobrevivir a su propia crisis interna.  La Educación Pública se había desvalorizado a tal punto que  llegó a convertirse en una de las principales causas de deserción escolar, mientras la Privada se mercantilizaba haciendose accesibles sòlo a una clase privilegiada y perdiendo autoridad frente a quienes hacìan del poder econòmico un instrumento para eludir responsabilidades. Por un lado, el problema estructural del sector educativo sumergido en una profunda crisis y por el otro, el rol individual de cada maestro que se sumergía en la desmotivación haciendo nula su verdadera vocación de servicio, repercutiendo estos y muchos otros factores de manera negativa en la formación académica del alumno así como en su formación moral y cívica.

Así la formación de nuestros niños y jóvenes, que eran los más vulnerables, terminó en manos equivocadas, por un lado, quedó en manos de los medios, principalmente la televisión que lejos de cumplir su rol formativo y rescatar su verdadera esencia, terminó convirtiéndose en un instrumento político que al no escapar de la crisis de antivalores reinante se erigía como el principal promotor de esta dañina cultura. Por el otro, el abandono de los espacios físicos destinados al sano entretenimiento terminó convirtiéndolos en centros de operaciones para quienes comenzaban a construir una nueva modalidad de convivencia social al margen de la ley y promoviendo el delito como forma de vida.

Así, mientras por un lado parecía enterrarse la cultura de los  valores morales, en contraposición, la cultura de los antivalores cada vez se consolidaba con más fuerza, tomando cada vez más espacios en nuestra sociedad.  La deshonestidad, la injusticia, la intransigencia, la intolerancia, la traición, el egoísmo, la irresponsabilidad, la indiferencia, son ejemplos de estos antivalores que rigen la conducta de las personas inmorales y que en nuestra sociedad cada día parecían fortalecerse, a la sombra de un Gobierno que ocupado en sus propios intereses políticos olvidó concentrar sus propósitos en la reconstrucción social y el rescate de los valores como base fundamental de su proyecto político.

Así creció el Hombre Nuevo sobre los escombros y vicios de la conciencia cuartiana y abriendose paso en un proceso que en aras de fortalecer su poder político y sumar adeptos, olvidó erradicarlos y en su lugar parece haber permitido su enquistamiento.

    • david_uuucv
    • 5/06/11

    La construcción del socialismo y del Hombre Nuevo, en este país, no ha sido ni será algo sencillo, lamentablemente esas primeras condiciones que se dieron a principio del nuevo siglo rápidamente se ha esfumado, y ya el tema o la necesidad de construir un espacio que permita la conformación de una sociedad nueva, de un hombre nuevo, dejó de ser un tema del Oficialismo o de la Oposición,es la necesidad de un colectivo que cada día, desde su cotidianidad, tiene menos acceso al bienestar real y no a ese estadístico al que siempre apelamos, queremos trabajar y que el fruto de ello permita vivir decente y honradamente, o por lo menos es lo que quiero YO.

    Gracias por la invitación a tus líneas acá publicadas

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: