De la Conciencia Cuartiana…Hacia el Hombre Nuevo (I)

Transformar..modificar..cambiar…es el primer paso hacia la construcción de un Nuevo Modelo de país.

Para nadie es un secreto que entre finales de los 80 y principios de los 90 en Venezuela el flagelo de la corrupción parecía enquistarse en lo mas profundo de una estructura de Estado clientelar que se alimentaba de un populismo barato y bajo el amparo del servilismo y la complicidad puntofijista, aunado a la desidia gubernamental para abordar los problemas bàsicos del venezolano y a la indiferencia de quienes en su egoismo vivian de espaldas a una parte del país que durante años habìa sido marginado, excluído y abandonado a su suerte.

Todo ello dio lugar a la explosión social del 89, en el que despertó un pueblo que demandaba atención a sus necesidades bàsicas, si..pero en esa explosión también vimos la màs pura y genuina manifestación de la conciencia colectiva reinante en un pueblo que creció practicamente a su suerte. Vimos mucha gente saquear supermercados y carnicerias, pero también vimos gente correr con radios, televisores, aires acondicionado, el hambre se mezclo con la sed consumista y se convirtió en anarquía, aunque hoy algunos pretendan justificarlo. Tal es así, que màs allá de esas fechas, la cultura del venezolano, se debatía entre la ambivalencia de valores, entre el venezolano “marginado, pobre y sin oportunidades” que podía tener la nevera vacia, pero en cuya casa no faltaba un buen equipo de sonido, un Televisor grande, VHS y hasta parabólica..Mas allà de pretender juzgar y aunque suene arrogante, esa fue la conciencia que sembramos en los venezolanos, al venezolano no se le educó, sólo se dejó a merced de unos medios que hacian apologìa de una riqueza petrolera que sólo llegaba a unos pocos pero que a ellos le era negado. Consciente o inconscientemente fuimos construyendo una bomba de tiempo que tarde o temprano terminarìa por explotar de la forma en que lo hizo.

Esa fue la sociedad que sembramos, la del Funcionario que tergiversò sus principios orientadores y que hizo de la viveza criolla una oda a la corrupción, dando pie a una nueva cultura funcionarial que hizo del “quitate tù pa’ poneme yo” o del “cuanto hay pa’ eso” sus consignas. Pero a la par de una cultura funcionarial creció también una nueva cultura “civica”, la de un pueblo complaciente, conformista, indiferente, pasivo, un pueblo que veia pasar sus expectativas frente a sus ojos y las dejaba morir, un pueblo que poco a poco fue olvidando los valores y se hizo parte pasiva de aquella naciente cultura funcionarial, que se alimentaba del paternalismo y las dadivas que cada 5años recibía mientras iba dejando atràs la larga lista, acumulada, de promesas incumplidas.

A pesar de que algunos pocos se resistian a dejarse arrastrar por el vicio de la corrupción, la desidia y el conformismo, ello no impidió que tales males enquistados como un cáncer terminaran haciendo metàstasis en una sociedad, ademàs adormecida por la pereza de salir a luchar por cambiar lo que parecìa su destino. De esos pocos que se negaban a dejarse arrastrar por tan terrible situación apenas se les veia atrincherados en sus espacios de lucha librando también su batalla por sobrevivir a la inercia. Asì veiamos jóvenes universitarios luchadores, que libraban su batalla, se hacían críticos ante la situación pero al final se debatían entre mantenerse librando por años y hasta décadas una lucha que al final ni recordaban..o salir a la calle a librar una nueva lucha por mantenerse fiel a sus ideales y no dejarse arrastrar a las redes de un mundo polìtico viciado que emulaba la peor cara del capitalismo salvaje. Entre ellos también, aquellos pequeños comerciantes que a fuerza de trabajo y esfuerzo habían logrado crecer,sin explotar, sin robar, sólo manteniendo firme sus aspiraciones de superación y manteniendo incólume sus valores y principios, esos que formaban parte de la tradición familiar, convertida en ejemplo y enseñanza de la buena, esa que cada día se iba perdiendo en medio de la disfuncionalidad familiar y ante la mirada inerte de un sistema educativo donde la lucha por un salario justo dejaba a un lado la mística y el compromiso de ser constructores de una sociedad de progreso, de una sociedad de buenos ciudadanos.

Así llegó el 4F92 y con ello, un hombre que a pesar de fracasar estrepitosamente en sus objetivos logró convertirse en noticia en una sociedad que había perdido el interés pero que aùn así, una parte de ella se mantenía en expectativa, esperando un nuevo Mesías. Uno distinto, uno que tomara un camino diferente a los tantos ya recorridos, uno con un nuevo discurso, con una imagen distinta, alguien cuyo grito hiciera despertar a quienes se mantenían en su letargo. Así llegó Hugo Chàvez, asumiendo la responsabilidad de un fracaso en un país donde ya nadie lo hacía, donde la regla era eludir culpas, donde no dar la cara o simplemente culpar a otro eran la mejor salida.

Chàvez se autoproclamó como la antitesis del Puntofijismo y los Gobiernos cuartianos y sus exponentes partidistas. De allí el surgimiento de una nueva fuerza política que agrupaba a los resentidos, a los excluídos, a los olvidados, a los que siempre quedaban fuera de los acuerdos, a los perseguidos, a los descontentos, a los oportunistas, pero también a aquellos cuyos ideales y principios jamàs encontraron cabida en una estructura de gobierno solapada por los vicios de una cultura capitalista y que al empoderarlos daba paso a una lucha sin cuartel que lejos de ocuparse de la construcción social se avocó a profundizar la confrontación entre venezolanos como estrategìa para consolidar el poder político, confrontación que ràpidamente pasó de lo polìtico y se puso de manifiesto en todos los àmbitos de la vida diaria del venezolano, dando la espalda a una necesidad silenciosa que afloraba en lo màs profundo de nuestra sociedad, la necesidad de transformar la conciencia colectiva, reorientar nuestras fortalezas, rescatar nuestros valores y construir una nueva cultura cìvica, con justo apego a la legalidad y bajo el amparo absoluto del Respeto como norma rectora. Sin duda la transformación necesaria para consolidar cualquier forma de Gobierno que garantizara el progreso en el marco de una verdadera justicia social que le permitiera a los venezolanos alcanzar una mejor calidad de vida en todos los aspectos.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: