LAS ACERAS TIENEN SUS MUERTOS..PERO LOS MUERTOS NO TIENEN ACERA

No pretendo dedicar esta entrada a la memoria de nadie, aunque si debo decir que la sorpresiva muerte de la dirigente Lina Ron ha sido el detonante para finalmente tocar este tema que desde hace tiempo tengo atravesado entre pecho y espalda. Como ya es costumbre, la muerte de la dirigente política generó la polémica esperada..muestras de afecto, de odio, burlas, reclamos, amenazas…

Definitivamente, la muerte es lo único seguro en nuestras vidas, hacia allá vamos todos, no importa lo que hagamos o dejemos de hacer, no importa como vivamos ni a que nos dediquemos, ni en que acera estamos, al final terminamos todos en un cajón 3mts bajo tierra y convertidos en alimento para gusanos.  De modo que no importa cuanta silicona tengas, o la marca de tu ropa, ni el dinero, pues al final lo único que te llevas es el recuerdo de lo que viviste y de cómo viviste y la verdad aún no existe certeza sobre si lo que fuiste en vida te sirve para algo después de la muerte. De manera que sólo nos queda vivir para nosotros, para ser lo que queremos ser, para vivir conforme a nuestra propia consciencia, supongo  que para eso el creador nos dio el libre albedrío, para disponer de nuestra vida y nuestras acciones o decidir a quien endosarle la responsabilidad de hacerlo por nosotros.

Lina Ron fue una de esas personas que vivió siguiendo sus propias reglas de vida..como decía Vladimir Villegas con sus luces y sus sombras como todos, porque así es el ser humano, imperfecto por naturaleza, con virtudes y errores todos, pero con el libre albedrío para decidir sin son los errores o las virtudes las que marcarán pauta en nuestras vidas.

Curiosamente,  justo un día antes de su muerte Lina comentaba en su Twitter sobre la muerte de Tascón y el daño que tanto odio le había hecho a su vida, yo justamente le señalaba que al final Tascòn luego de ganarse el odio de muchos terminó execrado por sus propios compañeros de partido y ante la indiferencia de su presidente.  Al igual que Tascón, Lina mantuvo hasta el final su fe intacta en Chávez y su proceso: “@LinaNRonUPV A MI ME HA LLAMADO LA ATENCION MI COMANDANTE Y HE ACATADO DISCIPLINADAMENTE,AQUI ESTOY,MAS REVOLUCIONARIA CHAVISTA Q NUNCA @VZLABIPOLAR ”  Sin embargo al final de su vida ni VTV ni el propio Presidente le rindieron el honor que merecía alguien que defendía con palabras y acciones su proceso, quizàs como muchos dicen fue una gran “Incomprendida” de la Revoluciòn, a lo mejor fue asì, a lo mejor su pecado para el chavismo es haber tenido demasiado de Revolucionaria y para la  oposiciòn haber tenido demasiado de Chavista…Mal podrìa yo juzgar a Lina Ron o a nadie, fue alguien que creyó en un proceso y en el hombre al frente de ese proceso, pero que tenía muy claro, que el peor enemigo de su revolución no estaban precisamente en mi acera. Más allá de sus ideas, nadie podría negar que fue una mujer frontal a quien jamás le tembló el pulso para enfrentar a aquellos que consideraba sus enemigos, sin importar la acera donde se encontraran. Nadie niega el daño que pudo haber hecho a muchos, el odio que expedían sus palabras al referirse a la oposición,  como tampoco nadie le podrá negar el amor y entrega hacia los más desvalidos. De modo que más allá de lo bueno y de lo malo era un ser humano, con virtudes y defectos, con aciertos y errores, con amigos y enemigos.  No somos quien para juzgar a nadie y menos aún después de muertos, no nos corresponde a nosotros esa tarea.  Lo que si está en nuestras manos es profesar el debido respeto hacia quienes han muerto, no por lo que hicieron o por lo que representaron, pues todo ello se queda aquí, debemos respetarle  ante todo por su sola condición humana…

Es curioso como hasta la percepción de la muerte en Venezuela se ha distorsionado, producto de la deshumanización de nuestra sociedad, al punto que hemos permitido que la politización nos haga insensible ante la muerte y ante el dolor ajeno. Cuando murió Tascòn y durante sus momentos de convalecencia era realmente vergonzoso y a la vez muy triste la forma como muchos compañeros de esta acera manifestaban su más profunda indolencia, ciertamente a Tascòn se le hizo responsable directo del daño ocasionado a muchas familias producto del llamado “apartheid” político que se desencadenó en Venezuela, pero aún así, no dejaba de ser una “ser humano”, como cualquier otro, era el hijo de alguien, era el padre de alguien, era el amigo de alguien, era un ser humano  a quien igual no teníamos derecho a juzgar por sus acciones.  Desafortunadamente, en cuestión de días, le tocó a nuestra acera, la muerte de Franklin Brito le dio la oportunidad a los otros de “desquitarse” y las burlas y ofensas no se hicieron esperar, sin embargo, más allá del “desquite” pocos fueron los que se molestaron en reflexionar sobre lo que significaba la muerte de dos personas que más allá de su posición políticas, eran seres humanos, pero sobretodo venezolanos, tan venezolanos como cualquiera de nosotros.

Hace apenas unos meses la muerte de Carlos Andrés Pérez le daba a los compañeros de la otra acera suficiente material para burlarse, tal fue el odio reflejado en mi TL, que yo, que me confieso una acérrima adversaria de su política y gestión de gobierno, terminé pidiendo respeto y consideración a sus restos, realmente fue asqueante la forma como algunos llegaron incluso a celebrar su muerte y aún hoy los lamentables y bochornosos conflictos familiares siguen siendo motivo de burlas por quienes al parecer hace rato que perdieron el respeto, por la vida, por la muerte y por el propio ser humano que se esconde tras una franela, color o partido político que no es el nuestro.  Desafortunadamente, con la muerte de Lina Ron, de este lado las reacciones no fueron muy distintas, hasta una cuenta le crearon…entonces me surge la duda..es que acaso, al final no somos tan distintos? Es que acaso al final de cuentas somos mejores personas que aquellos a los que adversamos? Tristemente, me temo que no, al final todos sucumbimos al odio que se desató en nuestro país, al final nuestras acciones no marcan la diferencia, al final terminamos siendo más de lo mismo.  Al final incluso terminamos cediendo lo que somos en esencia y permitimos que las acciones de nuestro adversario marque la pauta a nuestros sentimientos.  Al final el odio ha imperado y nos ha ganado la batalla como venezolanos, al final muchos dejamos de ser el venezolano bueno y noble que alguna vez fuimos y ahora simplemente somos marionetas del odio visceral que nos inunda y contra el que luchamos a medias.  Al final no hemos comprendido las lecciones de la muerte, seguimos viendo por encima de ella nuestras posiciones particulares si entender que aunque las aceras tengan sus muertos, los muertos no tienen acera.

En ambas aceras debemos asumir con firmeza la defensa de nuestra condición política, de nuestras ideas, de nuestro proyecto de país, pero hoy se hace estrictamente imperioso, aún con más firmeza, preservar nuestra condición humana. La política puede hacernos más radicales, más desagradable, más firmes, pero lo que no podemos permitir es que nos haga menos humanos.. De nada serviría recuperar la democracia si en el camino dejamos olvidada el alma, la nobleza y la verdadera esencia del venezolano.  Ningún Socialismo puede edificarse sobre la base de una sociedad deshumanizada..pero tampoco podemos construir una alternativa de país sobre los vicios y errores que hoy adversamos.

@VzlaBipolar

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