LO QUE NO SE DIJO EN LA INTERPELACIÒN DEL MINISTRO EL AISSAMI (III)

Bueno seguimos con la Interpelaciòn del Ministro El Assami…

Sobre el Régimen Penitenciario todo quedó en retórica..Ni el Ministro rindió cuentas sobre la situación carcelaria ni los Diputados enfocaron el tema carcelario de manera acertada.  Señalaba el Diputado Ojeda la crítica situación del Sistema Penitenciario en nuestro país, donde las infraestructuras carcelarias fueron creadas para albergar un aproximado de 17mil reos, mientras que hoy las ocupan unos 44mil aproximadamente.  En efecto la situación resulta dramática, en virtud no sólo del hacinamiento, sino ademas por las condiciones de insalubridad que siempre han reinado.  Igualmente señaló el Diputado que el 60% de la población privada de libertad está en calidad de procesada, es decir, que a ciencia cierta no se ha definido siquiera su culpabilidad. La intervención del Diputado resultó acertada hasta cierto punto, pues las consideraciones finales, al tildar a la Orquesta Sinfónica Penitenciaria de “comiquitas” le restó no sólo seriedad al discurso sino que además dejó claro a mi entender, que perder las perspectivas en el marco de una crítica puede resultar contraproducente.  El Ministro por su parte señalaba que en la 4ta las cárceles eran consideradas “depósitos de gentuza pobre”, en lo particular, creo que ni a eso llegaban.  Sin embargo, le recordaría que la realidad hoy día, ciertamente mantiene el mismo estado infrahumano, estado que han asumido los privados de libertad y ante los que parecen no sólo inmunes, sino que además les ha permitido convertir las cárceles en Centro de Operaciones e incluso para algunos suele convertirse en un campo vacacional. La situación de violencia y el nivel armado que han alcanzado dentro de las cárceles genera cifras alarmantes que mantienen en jaque la vida de los privados de libertad.  Màs allá de los niveles de violencia, había que preguntarle al Ministro Tareck  ¿Còmo se arman los privados de libertad en nuestras cárceles?  ¿Quien es responsable del ingreso de armas a los recintos carcelarios?, le habría preguntado también ¿Còmo se justifica que los privados de libertad estén mejor armados que los propios custodios de las cárceles? Pero ante esta situación, la pregunta obligada sería ¿Què medidas ha tomado su despacho a través de la Dirección Penitenciaria para el DESARME de las cárceles del país?. Otra realidad, íntimamente ligada al desgobierno que reina en la cárceles nacionales, es que éstas hoy funcionen como centro de operaciones de grandes mafias de Robo de vehículos y Cobro de vacunas, secuestros, sicariatos, etc.  Ante ello, la interrogante quizás un poco más directa, ¿Por què hasta ahora no se han implementado bloqueadores de señal móvil en las instalaciones carcelarias?.

Manifestaba el Ministro la intención de su despacho de humanizar los espacios penitenciarios, recuerdo que fue esa una de sus banderas al asumir el cargo.  No obstante pienso que este proceso de humanización exige algo más que intenciones, exige voluntad política, pero sobretodo una verdadera articulación por parte de los sectores que directa o indirectamente intervienen en dicho proceso, entiéndase, Cuerpos de Seguridad, Poder Judicial, Personal Administrativo, etc.  Para que el proceso de humanización se lleve a cabo de manera acertada y efectiva es necesario ante todo sincerar el estatus de la población privada de libertad, pues ninguna política se puede adelantar sin saber cual es la situación real de cada recluso, por qué están allí, cuànto tiempo, si son reincidentes, en fin toda una serie de aspectos que permiten abordar cada caso y orientar las medidas hacia un verdadero esquema re-educativo y de reinserciòn.  Sobre este particular convendría preguntar al Ministro ¿Còmo se adelanta un proceso de reinserciòn si se desconocen los aspectos esenciales que rodean a cada individuo privado de libertad?, peor aún, es evidente que cuando se habla de más de un 60% de la población carcelaria que no ha sido juzgada o está siendo procesada, es posible que nos encontremos frente a casos de privados de libertad que han cumplido más del tiempo de reclusión de lo que le correspondería según la Ley por el supuesto delito cometido. De modo que es muy probable que la regularización de la población privada de libertad contribuya, quizás en muy poca escala, a disminuir la población penitenciaria, además de hacer una redistribución que permita que la reclasificaciòn de la población penitenciaria responda a los estándares requeridos en función de hacer mas efectiva las políticas de humanización.

Ahora bien, más allá del abordaje individual de cada caso, es evidente que la infraestructura carcelaria no es cònsona con la población actual, de allí que surja otra pregunta obligada para el ciudadano Ministro del Interior y Justicia ¿Por què en 12 años no se han construido mas cárceles en el país que respondan a las necesidades de la creciente población penitenciaria?

CONTINUARÀ…

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