UNA MANIFESTACIÒN DE SIFRINOS….¿Y QUÈ?

Yo al igual que muchos he sufrido el estigma de ser egresada de una universidad privada. Sin embargo lo digo con orgullo por que se que la calidad de un profesional no depende de la universidad de donde egresa sino de la forma en que ejerza su profesión. Antes de graduarme de bachiller mi madre solía insistirme continuamente a estudiar en la URBE, cada vez que pasábamos frente a ella quedaba maravillada con su fachada y me decía una y otra vez que aprovechara que teníamos las condiciones financieras para soportar la carga. Yo, terca y caprichosa al fin, insistía en negarme a estudiar en una universidad privada, en mi mente un profesional se hacia en las aulas del alma mater en la Universidad del Zulia, ese era mi sueño…no tanto estudiar una u otra carrera, mi sueño para entonces era tener mi carnet que me acreditara como estudiante de LUZ. Claro, en el fondo lo que movía mi interés era el firme propósito de aprender a reclamar mis derechos y a exigir reivindicaciones como sólo los estudiantes de otras épocas sabían hacerlo. Finalmente ingresé a LUZ cargada de sueños e ideales, cantando canciones de Ali Primera y gritando consignas revolucionarias, aunque mi ingenuidad se haya hecho añicos al tropezar con la realidad. Allí conocí a quienes aun hoy son mis amigos, Juan Artigas que hoy es mi compañero en Un Nuevo Tiempo, Lobsan Nafi y su hermano quienes creo que aun trabajan con Di Martino, Marcos Azuaje que si no me equivoco siguió su línea revolucionaria y hoy aunque está del otro lado de la acera, nos seguimos respetando sin olvidar que alguna vez fuimos compañeros del mismo equipo, entre muchos otros a los que no he vuelto a ver aunque si se de que lado están. A estos compañeros les debo mucho, me ayudaron, me apoyaron y me protegieron cuando lo necesité y de ellos guardo un muy lindo recuerdo. Ellos me advirtieron de una realidad que desconocía y que me negaba a aceptar por que creía que la bajeza humana no era algo que se encontraba en las universidades publicas, sin embargo un día choque con la realidad y me di cuenta que la bajeza humana no depende de una profesión o de una determinada clase, que era algo que podías encontrar en cualquier parte y LUZ no era la excepción. Pasaron cosas y conocí personas que realmente me decepcionaron, que pretendieron aprovecharse de mi ingenuidad y desconocimiento y pretendieron utilizarme como carne de cañón para enfrentar a sus rivales políticos. Curiosamente hoy estas personas pertenecen al otro bando, pero están en esa lista de gente a las que ni siquiera como personas merecen mi respeto, una de ellas es José Luis Acosta quien en su rol de diputado del Consejo Legislativo ha dejado ver su bajeza y cobardía, la misma que lo caracterizó cuando era estudiante universitario. Pero bueno, a lo que iba…por cuestiones de la vida, que quizás explique en otra entrada, terminé estudiando Derecho en la URBE, realmente fue una gran experiencia y elegir esa Universidad fue la mejor opción, allí aprendí también muchas cosas, aprendí a valorar y a buscar la excelencia, me enseñaron a desechar las frases “No puedo” y al “NO SÈ” le agregue el “no importa yo lo intento”, aprendí que uno debe superarse siempre a si mismo y que no debemos conformarnos con ser el primero sino que siempre hay que luchar por ser el mejor…Pero en esa época los estudiantes de URBE sólo se limitaban a estudiar, unos que otros se inmiscuían en la vida política pero fuera de las instalaciones. Hicimos honor a lo que muchos pensaban, éramos los niños, jóvenes y adultos que en su mayoría sólo se preocupaba por estudiar, rumbear y asistir a congresos y seminarios, ese era entonces nuestro norte o al menos el de la mayoría.
Afortunadamente eso hoy ha cambiado y los estudiantes de URBE y de todas las universidades privadas han evolucionado, han madurado como ciudadanos de una sociedad que exige mayor compromiso, que les obliga a dejar atrás la apatía y los llama a ser parte de una realidad que pone a prueba su espíritu y sus principios. Hoy los muchachos de URBE y de URU han demostrado que aunque no puedan quitarse la etiqueta de ser los niños ricos o los hijos de papi que tienen con que, también son seres pensantes que saben como y cuando exigir respeto a sus derechos cuando lo entienden vulnerados.

Hace un par de noches escuchaba a Barreto escupir su odio como de costumbre, sólo que esta vez se metió con mis compañeritos, con los muchachos de la universidades privadas, se burló de ellos aludiendo a su condición de niños ricos, los llamó sifrinos, hijos de papi y mami, haciendo mucho énfasis en ello…pero a él y a todos los que piensan como él les diré que estos muchachos son afortunados de tener la oportunidad de estudiar en una universidad privada, quizás algunos son afortunados de ser unos niños consentidos por sus padres, quizás algunos tienen la suerte de tener una familia pudiente, pero nada de eso importa, no importa de donde vengan estos jóvenes lo que verdaderamente importa es hacia donde quieren ir, ellos quieren construir ese mundo perfecto que todos a nuestra manera hemos soñado, ellos también son seres pensantes, tan inteligentes y hábiles como cualquier otro estudiante universitario…y aun tomando los calificativos de Barreto y sus compinches…Sí, son sifrinos ¿Y que? ¿Cual es el problema? Acaso eso los hace menos venezolanos o es que ellos no gozan de los mismos derechos y libertades que goza el resto de los venezolanos. Yo me temo que no, estos muchacho merecen tanto respeto como el resto de la comunidad universitaria, tanto respeto como el resto de la sociedad, tanto respeto como el que un día exigieron muchos de los que hoy están en gobierno.
Decir que estos muchachos han sido manipulados es desvirtuar el espíritu combativo de los estudiantes, ellos y todos los que pasamos por la universidad, sea cual fuera y donde fuera, sabemos que un joven estudiante, con ideales no se deja manipular ni por sus padres, es lamentable que el gobierno en su afán de desacreditar a la oposición incluya en su esfera de odio a esos estudiantes cuyo único pecado es seguir el instinto natural de la juventud. Creo que caerles a perdigonazos o bañarlos con la ballena o ahogarlos con lacrimógenas es mucho mas digno que subestimar y tratar de enlodar el espíritu de estos jóvenes universitarios…

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